"Es mi manera de continuar visitando ese mundo mágico": un artista belga recrea un universo marino en el acuario de Almuñécar
Kevin Lamy Stiers ya ha intervenido con su arte otros espacios del municipio sexitano
El acuario de Almuñécar continúa su recorrido artístico con murales y pinturas
Con 10 años soñaba con descubrir las profundidades del mar, pero tras un accidente en una de sus inmersiones por una mala descompresión, y descubrir que no podría bucear nunca más, se decantó por su otra gran pasión, la pintura en gran formato, algo que ya ha hecho en distintas partes del mundo. Kevin Lamy Stiers, el artista belga que hay detrás de Kiwi Wall Art, está creando un universo marino en las paredes del acuario de Almuñécar para acercar su arte a todo el mundo.
Las pinturas de Kevin convivirán con las ya realizadas en el foso de entrada del centro, por el granadino Raúl Ruiz, más conocido como El Niño de las Pinturas, con la idea de que los visitantes se adentren en una experiencia inmersiva total y sientan que están en las profundidades del mar de principio a fin del recorrido.
La vida de este artista, por el que corre también sangre portuguesa, está llena de casualidades que han ido guiando su sino. Enamorado de las profundidades del mar, con 10 años se sacó el diploma PADI (Open Water Driver) de buceo, pero en su primera gran inmersión cometió varios fallos importantes que truncarían su deseo de seguir disfrutando de la flora y fauna marina. "Normalmente, el límite en las inmersiones es de 18 metros y yo descendí más de 20, al subir, lo hice demasiado rápido y ya no puedo bucear. Esta es mi manera de continuar visitando ese mundo mágico", explica a Granada Hoy el propio artista mientras continúa dándole forma a lo que serán unos corales.
A Almuñécar llega por cosas del destino. Desde hace cinco años pinta la casa de una mujer mayor que se dedica a cuidar a otros niños, cada año durante un mes completo pinta alguna de las paredes, una amiga, al ver lo bonita que estaba quedando, se interesó por Kevin con la idea de que hiciese exactamente lo mismo en su casa de la Costa Tropical. Y como es nómada y está acostumbrado a ir de un lado a otro con la compañía de su perro, no se lo pensó dos veces y puso rumbo a su nuevo destino.
El caso del acuario se debe, según relata, gracias a otra casualidad. Estaba pintando un pulpo para los niños en el colegio San Miguel, los padres y madres se paraban para hablar con él y llegó el concejal de Agricultura, Carlos Ferrón que, tras ver su trabajo le dijo que necesitaban a un artista que pudiera pintar grandes paredes. "Por suerte las grandes paredes son una de mis obsesiones", apunta entre risas mientras mira el inmenso espacio que tiene en el acuario para desarrollar su arte.
En las paredes del acuario hay medusas, varios delfines, una orca anamórfica -una técnica que crea una imagen distorsionada que solo se ve correctamente desde un punto de vista preestablecido, con la idea de que los visitantes puedan hacerse fotos con ella de fondo y parezca que están al lado-, peces espada y multitud de criaturas para las que se ha documentado previamente con la intención de ser lo más fiel posible. En el caso de la arquitectura es más intuitivo.
Reconoce que aún le queda bastante trabajo por delante. "Si he calculado bien son unos 300 metros cuadrados más o menos, el problema es que me gustan mucho los detalles, así que aún queda mucho trabajo por hacer y litros de pintura por gastar", en este sentido, explica que está realizando el proyecto con dos técnicas distintas, la pinta en acrílico y el spray, aunque esta segunda solo cuando es posible. "La salud de los peces es una prioridad, por eso en espacios como este, que es cerrado y estamos además tan cerca de las peceras, no se puede utilizar por si las partículas acaban en el agua. Eso lo dejo más para los espacios abiertos".
No está solo. Francisca Straube, una artista natural de Alemania y que lleva casi seis años afincada en Almuñécar, también está dejando su impronta en las paredes del acuario. "Vi su trabajo por redes sociales, estaba pintando en San Miguel, en Cotobro, y solo podía pensar que estaba haciendo maravillas y pensé que lo mismo me podría enseñar a utilizar el spray, y así nos conocimos. Ahora trabajamos juntos y tenemos algunos proyectos en mente más adelante", indica Straube.
"Realmente en el acuario me ha dado libertad para hacer cualquier cosa. He hecho algunos delfines, vegetación marina, medusas o el pez espada. Tenemos ganas de terminar y ver el trabajo terminado para que lo disfrute la gente", apunta.
Aunque aún falta un poco para que estos dos artistas terminen la obra, ya es posible ver los progresos durante una visita al acuario. Una forma de adentrarse en las profundidades marinas y disfrutar de las criaturas que en ellas habitan, tanto en los distintos estanques como en las paredes.
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