Pablo Rivero, escritor y actor: "Todos los días salen noticias que son carne de cañón para una novela"

El escritor y actor publica el thriller psicológico 'La canguro' (SUMA) que explora temas universal desde un punto de vista cotidiano

El actor y escritor Pablo Rivero (Madrid, 1980), durante su última visita a Sevilla. / JUAN CARLOS VAZQUEZ
Cristina Cueto

08 de marzo 2026 - 07:01

El escritor –y eterno Toni Alcántara de la serie Cuéntame– Pablo Rivero (Madrid, 1980) vuelve a la esencia de sus primeros thrillers con La canguro (SUMA). Regresa a un terror más psicológico, que se va desplegando a fuego lento. Sin prisas ni hacer uso de los giros efectistas que proliferan en las páginas de los bestsellers. A través de su nueva obra explora temas universales desde un punto de vista tan cotidiano que parece que nos podrían pasar a cualquiera. Una persona desconocida, concretamente una niñera, irrumpe en una familia que no se conoce tanto como parece y cuyos miembros callan más secretos de los que pronuncian. La protagonista, Paula, arrastra un suceso traumático que condiciona un comportamiento que roza la paranoia. Los lectores entrarán en un juego de acusaciones y dudas, en el que todos son sospechosos.

Pregunta.Ha publicado nueve novelas en siete años... ¿de dónde saca la inspiración?

Respuesta.De mi esencia. Soy un loco de la novela negra, del terror y del cine. Sigo siendo el niño que jugaba a contar historias y a obsesionarse con ellas. Con los años, lo he desarrollado, leo mucho más, estoy muy a la orden del día y muy pendiente de lo que pasa a mi alrededor. Tengo la suerte de que mis juegos de infancia son mi material de trabajo. La imaginación se me dispara constantemente... a cualquier hecho que se sale de lo normal le doy la vuelta, lo transformo en inquietud y, a su vez, en misterio.

P.Pero la cifra es apabullante.

R. Ahora me daría tiempo a publicar dos libros por año perfectamente. Podría desarrollarlos cuando no tengo trabajo como actor o no estoy haciendo gira teatral. Normalmente, el final lo suelo tener muy rápido porque es la moraleja... el tema del que yo quiero hablar. Luego tardo en profundizar, pero es como mi juego. Al final, es un oficio. Creo que mis libros están funcionando los libros, porque me quito la autoexigencia y me divierto. Eso te desbloquea. El pensar que no va a ser la última novela o la más esperada me da mucha libertad.

P. ¿Cómo se puede sorprender ahora con una novela negra? Un género que parece tener todo inventado.

R.Con temas. El gran problema es que, muchas veces, se nos olvidan los temas por los efectos. Me facilita mucho la escritura tener un tema principal y me lo planteo como un ensayo. Profundizo, investigo y descubro cosas que no sabía. Luego me planteo cómo contarlas y me doy cuenta de que un personaje que no pintaba nada me sirve para poner otra capa sobre ciertos temas. Si los personajes te han contado algo, si el libro te ha resultado incómodo y, por momentos, te ha planteado un dilema moral, eso es lo que no se te olvida. Todo está inventado, pero si tengo algo de lo que hablar, me implico y doy otro punto de vista. Esa es la gran diferencia. No hacer un estereotipo y que pase.

P.Muchos thrillers pecan de giros incomprensibles.

R.La canguro está funcionando súper bien, pero el planteamiento era muy difícil. He vuelto a mis orígenes, al thriller que se cocina a fuego lento sin tanto efectismo. El no saber, para mí, es peor que saber. Aquí podría haber salido muy mal, pero lo que me está demostrando es que cuando una historia te atrapa, te atrapa. A mí lo que me da miedo es lo que yo me crea... lo que nos retrata.

P.La Canguro se centra en una cuidadora que entra a trabajar en una casa cargada de secretos. Es imposible no hacer el paralelismo con La Asistenta, la novela negra más vendida de 2025.

R.La Asistenta se ha vendido tanto que parece que todas tienen similitudes con ella, pero su éxito bebe de otros muchos éxitos de los 90 como La mano que mece la cuna y Durmiendo con el enemigo. He leído La Asistenta y me he divertido muchísimo, pero tiene cosas con las que no comulgo. Vi muy exagerada la parte romántica... muy extrema y efectista. Para mí, el reto era acercarme más a lo que hice cuando empecé, que era todo lo contrario: trabajar las relaciones y trabajar el terror dentro de casa. Todas mis novelas tienen lugar en espacios muy reducidos como una comunidad de vecinos o tu propio hogar. Siempre hablo de algo que a mí me inquieta mucho, que es que nosotros podemos ser nuestro propio enemigo y la gente más cercana también puede serlo. Lo que quería no era retratar un psicópata como sucede en La Asistenta, sino cómo cualquiera de nosotros, ante circunstancias un poco excepcionales, podemos perder los estribos.

"Me daría tiempo a publicar dos libros por año perfectamente"

P.Es cierto que uno de los puntos más interesantes de la obra es que la convivencia puede ser mortal y que todos los personajes, a pesar de formar parte de la misma familia, son completos desconocidos.

R. El hecho de que se combinen en un mismo espacio lo laboral con lo personal es el reflejo de la sociedad. No hace falta ser padre o madre para entender La Canguro, porque aborda conflictos como el miedo a ser sustituidos. Algo que sucede en lo laboral, en lo personal e incluso si alguien que trabaja para ti.

P.Todas las inseguridades y miedos pasan por Paula, la protagonista, una madre excesivamente protectora que ni siquiera sale a la calle.

R.La he construido desde mi yo llevado al extremo. Te puede caer mejor o peor, pero todo lo que hace Paula tiene unos condicionantes. Sus preocupaciones las sufren muchas mujeres. Por ejemplo, al aparcar la vida laboral sienten que se pierden cosas pero no quieren perderse nada cuando, en realidad, son ellas que se están perdiendo. Nos venden las bajas laborales, pero el mundo laboral continúa y nadie te espera. Esa parte la quería contar con Paula. Su personaje está llevado al extremo, porque ha pasado algo muy gordo y porque para mí era importante, precisamente por La Asistenta y por todo este tipo de historias, arrancar con una premisa totalmente opuesta. Lo interesante es que la narradora no es de fiar.

P.Aborda la conciliación, un tema que no es muy común en una novela negra.

R.He intentado que la novela sea lo más costumbrista posible. Que los giros, los motores y lo que sucede formen parte del día a día. En El Rebaño todo sucedía los 20 minutos antes de que salieran los niños del colegio, el momento más caótico para los padres. Son situaciones muy candentes, con las que los lectores se identifican... no estás hablando de un rancho en Minnesota. Son situaciones que nos retratan y que pueden ser mucho más inquietas. Al final, el tema del libro es la salud mental y las relaciones tóxicas con uno mismo. No se trata de culpar al que tienes al lado sino de salir del agujero.

“Todo está inventado, pero si tengo algo de lo que hablar, me implico y doy otro punto de vista”

P.Si dice que podría sacar dos obras al año, entiendo que la próxima está ya en el horno.

R. Tengo una policiaca a la mitad que aparté por La Canguro. Además, tengo otras tres pensadas. Soy muy rápido. El tiempo que no estoy escribiendo, estoy desarrollando. Todos los días salen noticias que son carne de cañón para una novela.

P.Este año también ha estrenado el filme El Molino, dirigido por Alfonso Cortés-Cavanillas. ¿Cómo compagina ambas facetas?

R.Lo más difícil es que ha habido momentos en los que he desarrollado dos profesiones con todo lo que implica. Al final es organizarte, controlar y confiar. Yo funciono con la presión y con el nervio. Además, me siento un privilegiado y tengo que decir que soy responsable y si me comprometo con los plazos los cumplo. Muchas veces digo que no a cosas porque si no me voy a comprometer al 100%, prefiero no hacerlas.

P.¿Qué opina de que, para muchos, siga siento Toni Alcántara, el hijo mayor de la serie Cuéntame?

R.Es un piropo. No puedo decir otra cosa. A mí la gente me trata con muchísimo cariño. En la profesión va todo tan rápido, que parece que haber hecho Cuéntame es como si no hubieras hecho nada y en el público ha calado muchísimo. Si no quisiera que la gente me reconozca, no hubiera estado tanto tiempo.

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