Las venas abiertas de Sierra Nevada
Óscar Berdullas presenta su último documental, en el pone el dedo en una llaga que quizá incomode
La Plataforma en Defensa del Agua del Valle de Lecrín organiza una marcha contra la embotelladora de Cijancos
El ser humano es agua entre un 50 y 70%, eso es algo que todo el mundo sabe. Lo que quizá desconocen mucho es que, más allá del agua de nuestro interior, todo lo que nos rodea está hecho de agua. “Tu pantalón son ocho litros; tu camiseta, diez; mi chaqueta... pues no sé ya cuántos litros serán”, explica el director Óscar Berdullas, que se encuentra en plena promoción de su último documental, ¿El agua es nuestra?, producido por el propio Berdullas (hombre orquesta para este proyecto) y Curva Polar, en el que refleja cómo el sistema actual se sustenta en saquear un recurso natural, y escaso, como es el agua, en una especie de versión granadina de aquél clásico de Galeano, con Sierra Nevada y el Valle de Lecrín como principales víctimas.
Y es que el documental –que podrá verse el próximo 13 de febrero en Condes de Gabia gracias al apoyo de Film in Granada y la Diputación– sigue de cerca la lucha social de colectivos como la Plataforma del Agua del Valle de Lecrín, que llevan cerca de 20 años de lucha contra las embotelladoras que quieren instalar en Dúrcal, Cónchar o Padul, pueblos que “están en la cabecera del valle [de Lecrín] y si a ellos se les extrae el agua, esta no va a seguir hacia abajo”, explica el director, en un intento por demostrar que la lucha de estos vecinos es extensible a toda Granada.
Según Berdullas, en el entorno de Sierra Nevada hay unas catorce embotelladoras repartidas por distintos municipios que siempre siguen un mismo patrón: “Escogen pueblos pequeños, de dos o tres mil habitantes, la Granada vaciada, y con la excusa de que no hay trabajo y esto es bueno para el pueblo se la cuelan y les permiten malgastar el agua o estropear todo el ecosistema, cuyos efectos notaremos dentro de diez años”.
Las embotelladoras son la parte más visible del problema, pero no el único. La industria utiliza el líquido elemento para gran parte de sus producciones, incluso para crear las propias botellas de agua, que irónicamente necesitan más cantidad de agua para fabricarse de la que finalmente almacenarán, de ahí que en el documental se abogue por ese viejo mantra, que a muchos nos enseñaron en el colegio, de “las tres ‘erres’”: reducir, reutilizar y, finalmente, reciclar. Porque, como desliza durante el documental Nicolás Olea, científico y catedrático de la UGR, el reciclaje, que también gasta agua, debe ser el último paso, y el primero sería reducir el plástico, que él ve como perjudicial para la salud pese a estar en todos lados, incluso en los alimentos , en lo que Olea llama “el superempaquetado”, el uso excesivo, e innecesario, de plásticos para envolver los alimentos, muchos de los cuales, sin ser realmente considerados tóxicos sí que pueden afectar a la salud.
Olea recomienda, de hecho, beber agua del grifo como alternativa a las botellas de plástico, algo en lo que coincide, en el documental, con Antonio Castillo, quien sentencia que el agua del grifo, en España, es completamente potable, no así en otros países, donde sí es posible que sea más recomendable el agua embotellada, una recomendación que se habría importado forzosamente. Ambos aseguran que “los estándares de calidad” del agua del grifo son iguales o superiores a los de la embotellada y que las propiedades naturales o incluso sanadoras del agua embotellada se basan simplemente en el hecho de que se recogen de manantiales.
De hecho, el uso de este último tipo está extinguiendo los manantiales y las fuentes naturales, como el Pilar del mono, en Dúrcal, que se ha secado recientemente, alerta Berdullas.
“Yo lo único que quiero es que se haga una gestión seria del agua”, concluye el director, quien con este documental trata de mostrar ese lado que oculta un elemento transparente como es el agua y que, embarcados en un ciclo sin fin de consumismo, la sociedad no suele reparar, pensando más en la comodidad de la inmediatez que en imaginar otro futuro distinto. “Si dentro de cinco años el pozo de Dúrcal se seca y el pueblo no puede tener agua, entonces veremos si es realmente im portante o no”, concluye, más como reflexión final que como amenaza.
El documental se abre con una pregunta, ¿El agua es nuestra?, Berdullas n oda al respuesta y eso corresponde a cada espectador.
Que el temporal no te impida ver el problema
El documental de Berdullas llega en un momento peculiar, con las lluvias de los últimos días, sumados a la nieve que tiñe de blanco Sierra Nevada y los pantanos registrando cifras históricas, El director reconoce el buen momento que vive la sierre y los pantanos, pero asegura que “esto es una vz cada diez años, si miras las estadísticas no podemos ser optimistas”.
De hecho alerta de que bajo la premisa de que esté lloviendo no puede servir de excusa para sacar el agua “que se quiera” y al hilo pone como ejemplo la extracción de agua del río Monachil, que se lleva “mediante máquinas hasta arriba” para producir la nieve artificial de los cañones de Sierra Nevada, una nieve que, cuando sale, en torno a un 12% se evapora y no regresa a Granada, sino que se lo lleva el viento y podrá caer en otros municipios siguiendo, de ahí que considere que en la estación sea donde más se rompe el ciclo del agua, según el director.
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