Ojo de pez

Pepa Merlo

Entorno digital

10 de diciembre 2021 - 01:45

Fue en Avilés. Llegamos pasadas las diez de la noche, cansados de un viaje largo. Copamos la recepción con maletas, bolsas, guitarras…, pero del otro lado de un mostrador de cristal biselado e impecable nadie nos esperaba. Aparentemente. Busqué el timbre dorado del imaginario narrativo y cinematográfico, sin suerte. La puerta automática se cerró detrás de nosotros y agradecimos protegidos ver la lluvia que arreciaba. De improviso, en una esquina del mostrador se encendió una pantalla del tamaño de una tableta en la que no habíamos reparado. En ella apareció el rostro de una chica de semblante prerrafaelita que miraba a un infinito en el que no estábamos ninguno de los presentes. Nos explicó amabilísima, mirando siempre hacia donde no había nadie, los pasos a seguir para obtener la ansiada llave de la habitación. Uno a uno, según pronunciaba nuestros nombres, íbamos acercándonos a la pantalla y cumpliendo sus requerimientos. Luego, uno a uno, fuimos abriendo una cajita numerada que daba paso a una compuerta, primero, y un código que abría otra compuerta, después. Y allí, la llave. En el turno de noche ya no hay nadie en el hotel, nos explicaron, todo funciona con códigos que abren y cierran puertas y un número de teléfono para resolver dudas, urgencias, etc. Ella controla hoteles esparcidos por lugares distantes de la geografía española. La empresa hotelera ha zanjado de un plumazo tantas altas a la seguridad social como recepcionistas de noche ahorrados con un plus, pues el salario nocturno varía. "No podemos descuidar los aspectos sociales y laborales de la transición ecológica y digital, atendiendo al papel clave que van a desempeñar en las futuras políticas activas de empleo", leo las palabras de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. Doy por hecho que cada vez serán más los hoteles que se unan a esta iniciativa, tantos como empleados engrosarán las listas del INEM. Los recepcionistas nocturnos son un ejemplo de esa transición digital, luego vendrán los diurnos. Nos hemos convertido en país de servicios, hemos puesto nuestras expectativas laborales en el turismo, pero parece que son expectativas vacuas, pues en la nueva era sobrarán empleados, incluso en el sector turístico. "La transparencia y el conocimiento del entorno digital es fundamental para reconocer derechos fundamentales [sic] de las personas trabajadoras", dice la ministra. Mientras se mantenga el trabajo, supongo. El entorno digital nos dice que cada vez habrá más gente en la calle y sin posibilidad de acceder a un puesto digno, lo que trae consigo necesidad, y ésta precariedad y ésta una inestabilidad social de la que saben aprovecharse siempre los mismos… Y la hiperconectivad que permite a un empleado controlar varios hoteles requiere un consumo de energía mayor, que se cobra su precio medioambiental. Para cenar, pescadillas que se muerden la cola. La calefacción no funciona. Miro el número de teléfono de emergencia en la tarjeta, sopeso, y tiro de manta.

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