Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Granada, sin recreo

Lo del incivismo es casi un sello de la tierra. Y por ahí arriba lo han mirado con lupa y con mucho rigor

Que los granadinos somos distintos en casi todo ya se sabía, pero se ve que para lo de las pandemias el 'hecho diferencial' también se evidencia. Nos hemos quedado sin el recreo, sin el alivio de los rigores del confinamiento porque aquí el civismo no alcanza a la media nacional, como ha quedado demostrado en cifras con el repunte de los contagios después de unos días de darnos permiso para salir a desfogar a las calles.

El carácter y la idiosincrasia de cada sitio está siendo clave en este desconfinamiento, neologismo que llegó para quedarse. La calle en Graná es una suerte de segundo despacho donde te encuentres a todo el mundo a poco que tengas algo de vida social. Basta con irse una temporadita a una ciudad moderna (Granada no, no lo es para nada) y te das cuenta que ese pararse cada dos por tres en la calle al saludito y el malegroverte' de por aquí no se lleva en otros lares simplemente porque las distancias y las prisas lo hacen casi inviable.

Todos hemos visto los corrillos de amiguetes que, aun con mascarillas, se arremolinaban en las esquinas para saludarse después de semanas sin verse en persona. Somos del sur y aquí el contacto cara a cara es vital, de ahí el tapeo o las fiestas multitudinarias de la primavera que este año nos hemos comido.

Lo del incivismo es casi un sello de la tierra. Y por ahí arriba lo han mirado con lupa y con mucho rigor. Hay vidas en juego. Se vio con las bicis de alquiler que puso en fuga a las empresas que ya ni se presentaron a nuevos concursos después al ver sus flamantes bicis nuevas en el río.

Esta pandemia, con su dramatismo tan educativo, hace una fiel radiografía del cómo somos y también del cómo podríamos ser para que nos fuera mejor. Cada cual tiene la vida que se merece aunque luego se lamente de tener mala suerte. El ejemplo evidente es que ahora tenemos un centro sin casi ruidos en una ciudad con uno de los más altos índices de contaminación sonora y del aire de España. Y resulta que era posible respirar este aire limpio. Será que todo esto es un aviso de que o cambiamos o esto no se arregla más que con un confinamiento eterno y preventivo.

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