En tránsito
Eduardo Jordá
Mon petit amour
Hace unos días que conocimos la carta pública con una petición de alrededor de 1000 investigadores e intelectuales, solicitando parar temporalmente los experimentos de inteligencia artificial (IA) para evaluar los riesgos.
La petición está dirigida a los laboratorios y centros de investigación de IA que están ahora sumidos en una carrera descontrolada, que impide gestionar y controlar adecuadamente los importantes riesgos que estos profesionales estiman que tiene la IA para la sociedad y el conjunto de la humanidad.
Soy de los convencidos en favor del uso de la IA porque estoy seguro que aporta y puede aportar avances de enorme magnitud para la mayor eficiencia de nuestras organizaciones y de nuestro sistema productivo; esto es un potencial para tener disponible más tiempo de ocio y una mayor conciliación siempre que sepamos aprovechar la menor necesidad de trabajo por parte de las personas y hacer un reparto justo del tiempo de trabajo.
He aquí un reto de enorme magnitud porque, caso de conseguir esos avances laborales, es muy probable pronosticar que habrá países donde esos derechos no se alcancen igual.
He aquí una nueva fuente de desigualdad.
También creo que la IA puede aportar (ya lo está haciendo) enormes beneficios en el campo de la salud pues hay mayor capacidad para diagnósticos precisos y anticipatorios así como para analizar la evolución de patologías o evaluar la efectividad de los tratamientos e, incluso, para mejorar la capacidad de los ensayos clínicos sobre nuevas terapias, entre otras muchas ventajas.
Pero también es necesario que todo esto se desarrolle bajo un esquema ético que garantice su aplicación en el marco de los valores sociales prevalentes. Y esto es otro reto de enorme magnitud.
Soy partidario de atender la demanda de estos investigadores e intelectuales y me sumo a su petición aunque lo hago desde el pesimismo.
Los retos que tiene la humanidad con el desarrollo de la IA requerirían una gobernanza global de la que aún no disponemos en el mundo. Pero esta bien reclamarla.
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