¿Madrugada o salvaje Oeste?

La noche más hermosa convertida en un Dodge City o Tombstone con cecopeo de vallas, aforamientos y 'ley seca'

08 de marzo 2023 - 01:48

En las películas del Oeste cuando un nuevo sheriff llegaba para imponer el orden alterado por los desmanes de los pistoleros, los tahúres y los vaqueros que se gastaban la paga en estruendosas borracheras que daban lugar a peleas y tiroteos, lo primero que hacía era prohibir la entrada en el pueblo con armas. Después echaba a los tahúres y los pistoleros con los métodos más expeditivos. Y si la cosa no remitía, cerraba los saloon en los que se formaban más broncas o los aislaba en la zona roja de los arrabales. Sea este pueblo el Shinbone aterrorizado por Liberty Valance, el Tombstone dominado por los Clanton o el Lincoln de Billy el Niño, y sea leyenda o historia, así eran las cosas en el salvaje Oeste.

Cabe preguntarse si nuestra ciudad y con ella su Semana Santa va por ese camino. Se habla tanto de seguridad que es inevitable pensarla como insegura. Se ponen tantas vallas y se aforan tantos espacios que da la sensación de que los ciudadanos, perdida por lo visto esa capacidad de autorregularse y saber estar de la que tan orgullosos estábamos, son ganado siempre al borde de la estampida. Se cierran los bares en la Madrugada con la popularmente llamada ley seca -lo que del Oeste nos lleva al Chicago de los años 30- porque, según el delegado de Fiestas Mayores, la Semana Santa tiene que hacerse desde el "decoro" y para "que no se produzcan incidentes en torno al alcohol". La noche más hermosa de Sevilla convertida en una Shinbone, Tombstone o Lincoln con cecopeo de vallas, aforamientos y ley seca.

23 años después la Madrugada de 2000 sigue pasando factura. Y a ella se añadieron las de 2009, 2015 y 2017. De la peor, la primera, nunca se ha averiguado con exactitud lo que pasó, recurriendo en ese y los otros casos a lo del "efecto dominó" y "los incidentes aislados". "Hombre -escribió Antonio Burgos-, un incidente aislado hubiera sido si dos niñatos borrachos se hubieran peleado en la puerta del restaurante La Isla mientras esperaban al Gran Poder en El Postigo. Pero una calculada sucesión de estampidas provocadas por las turbas canis que toman Sevilla, ¿cómo van a ser incidentes aislados? ¿Por qué ese interés en acallar la repetición de carreritas en la Madrugada?". Esto deja la cuestión abierta provocando una sensación de miedo agravada por la repetición de los incidentes que, digan lo que digan, ha dañado y desvirtuado la Madrugada.

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