Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Y si a China le da por responder?
Ahora sí. Acaba de comenzar el nuevo curso político y es evidente que las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales, a celebrar en 2023, van a condicionar la vida política desde ahora.
Como siempre sucede, las situaciones preelectorales ofrecen oportunidades y también riesgos. Los riesgos son claramente los que se derivan de un ambiente cargado de tensión y crispación que generalmente se crea desde la oposición en el objetivo de desgastar al Gobierno y acumular posibilidades cara a ganar las elecciones.
Es evidente que la tensión y la crispación es algo que desagrada mayoritariamente a la inmensa mayoría de la población y es por eso que sería bueno huir de ello. Pero también, entre los riesgos de este otoño preelectoral, conviene señalar lo frecuente que es que afloren debates sobre temas serios con un planteamiento superficial y simplista que lleva a trasladar a una parte de la ciudadanía una visión equivocada de las cosas.
Desde un punto de vista pedagógico, debemos aspirar a que sea posible conocer en profundidad cualquier problema así como las soluciones factibles para evitar que la simplificación nos lleve a creer en espejismos, que luego generan decepción y frustración en la sociedad.
Pero decía que este es un tiempo de oportunidades y quiero señalar de entre ellas la posibilidad de que los ciudadanos podamos hacer aflorar nuestras aspiraciones y exigir soluciones factibles en un ambiente exento de crispación y tensión social. Soy un convencido de la fuerza de la ciudadanía organizada y de la ciudadanía concienciada y conocedora de las alternativas. La movilización y la participación social es una vía poderosa para el cambio.
Una de las consecuencias de estos tiempos difíciles que vivimos es la que se refiere al riesgo de incremento de la desigualdad social. Algo que va en contra de valores mayoritarios en nuestra sociedad. Es por eso que me parece aconsejable analizar y exigir que las propuestas de acción a los poderes públicos tengan como vector fundamental eliminar, disminuir o prevenir la desigualdad.
Y en este sentido, cualquier medida que fortalezca y dé más sostenibilidad al Estado de Bienestar coincidirá más con las aspiraciones sociales que aquellas otras que sólo beneficien a los sectores sociales más poderosos.
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