Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
Poca sensibilidad tiene aquel que entra en la Alhambra y no se quedea ensimismado ante lo que contempla, más aún si es la primera vez que tiene la suerte de estar en Granada, en general, y en el monumento, en particular. Muchos son los rincones que invitan al suspiro, entre ellos el patio del Palacio de Carlos V, ese 'intruso' renacentista anclado en medio del recinto nazarí.
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