Bloguero de arrabal
Pablo Alcázar
Afrancesados de ayer, atrumpesados de hoy
Los afrancesados o josefinos fueron aquellos españoles que aceptaron y colaboraron en 1808 con la nueva dinastía impuesta por Napoleón a la medida de sus intereses, en la persona de su hermano, José Bonaparte, después de forzar las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII en Bayona. Aspiraban a reformar la monarquía hispánica desde unos presupuestos que venían del despotismo ilustrado dieciochesco; propósito que realizaron de la mano de un poder autoritario y extranjero, representado por Napoleón, una vez que este había cercenado el peligro revolucionario. El levantamiento popular del Dos de Mayo y la derrota de las tropas napoleónicas los convirtió en “traidores a la patria”. Sufrieron persecución y exilio. Goya, Leandro Fernández de Moratín y Juan Meléndez Valdés, entre otros, no regresaron y murieron en Francia.
Un ‘atrumpesado’ es alguien que mira hacia fuera (su modelo es el ‘Trump style’) para encontrar la solución a los problemas de dentro (España), copiando la depurada estética y los exquisitos modales del sátrapa naranja; y que ha visto bien la incursión / apropiación de Venezuela. Supongo, y esto es una mera suposición, que el atrumpesado español no vería mal del todo una absolute resolve sobre Moncloa para desalojar y trasladar a Sánchez a un juzgado de Nueva York, acusado de traffic power. La operación, mucho más económica, se podría montar desde la cercana base americana de Torrejón de Ardoz.
Ayuso, la ultranacionalista madrileña -calco mesetario de Puigdemont- haría el papel de Delcy Rodríguez y cumpliría así su sueño de ser presidenta encargada de España, sin tener que finiquitar a Feijóo ni presentarse a las Generales. Españoles atrumpesados confesos, aparte de Ayuso: el torero Fran Rivera y Emilio Montes, cura de Valdepeñas; Abascal, Alvise Pérez, Hermann Tertsch, Jiménez Losantos… ¿La hueste de Feijóo? Comme ci, comme ça. Dudan. Están de Sánchez hasta el chispi y no pueden echarlo democráticamente (perderían una hipotética moción de censura), pero como ya han fallado que Sánchez es un dictador, como Maduro, pues, ¿a quién no le va a gustar un dulce a la venezolana? Pero algún historiador les habrá informado de que Napoleón tomaba lo que quería en el momento que le parecía bien, y se han asustado de lo que nos pueda pasar si Trump decide en algún momento hacernos suyos una vez más.
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