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Granada tiene un valor turístico y cultural incalculable, pero eso es de sobra sabido por todos. Sin embargo, aún presenta algunas carencias que, precisamente, no sólo se ven desde los ojos del visitante que se maravilla con las vistas a la Alhambra desde el Albaicín, sino que también lo ven cada día los vecinos. El barrio, que este año cumple su cuarto de siglo como Patrimonio de la Humanidad, acoge cada día a miles de turistas que, como personas que son, tienen sus necesidades, y el uso de un aseo es algo fundamental. Los más cívicos, se decantan por acercarse a alguno de los negocios de la zona para usar los lavabos, por lo que acaban masificados. Mientras que hay otros que hacen de las calles su 'baño público', lo que provoca que el hedor a orina se funda cada día con el olor característico de una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Ante ello, los vecinos y comerciantes no dejan de reclamar aseos públicos para paliar esta situación. Ya que estamos en campaña, a ver si alguno de los políticos, ahora que tanto se escucha a los vecinos, toma nota y ofrece un plus turístico con unos aseos públicos.
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