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El callejón del mentidero

Santiago Ramón y Cajal afirmaba que quien no tiene enemigos nunca dijo la verdad

Un mentidero es, según la RAE, un lugar donde se reúne gente para conversar. El callejón del Mentidero, en el Albaicín, es tan estrecho que los vecinos conversarían en fila india. También dice la RAE que "mentidero" viene de "mentir", como si la etimología nos avisara de los peligros del palique. Con todo, la verdad de una afirmación no depende del lugar donde se pronuncie: se dicen verdades en los mentideros y mentiras en los juzgados.

¿Cómo distinguimos, entonces, la verdad de la falsedad? A veces es difícil, pero hay síntomas infalibles. Por ejemplo, si alguien dice una cosa y la contraria sabemos que una de las dos es falsa. Así, hay quien dice un día que el gobierno nos oculta la verdadera gravedad de la pandemia y otro día nos anima a romper el confinamiento y a no tener miedo a un "pollanovirus" de nada. Yo sospecho entonces que lo que pretende Jesús Candel (Spiriman) no es transmitir la verdad, ni ayudar a nadie, sino llamar canallas a otros para medrar él, aunque el precio sea arriesgar la vida de mucha gente; con el agravante de hacerlo vestido de médico y desde su lugar de trabajo.

La Universidad de Granada no preveía que tendría que impartir virtualmente toda su docencia de un día para otro; así que, a pesar del esfuerzo de todos, algunas cosas no funcionan bien y algunos estudiantes se quejan. Normal. Pero hay quien saca provecho de la situación. Una cuenta de Twitter, UGR Enfurecida, ha impulsado estos días un hashtag (verUGRenza) que se ha convertido en trending topic, a base de acoger por igual quejas justas e injustas. Como la cuenta bendice una queja y su contraria, sospecho que, como en el caso anterior, la verdad no es el objetivo. De hecho, UGR Enfurecida es una cuenta con ánimo de lucro que hace publicidad a quien le paga. En el mejor de los casos, esta campaña le serviría para incrementar su número de seguidores y cobrar más por sus servicios. En el peor, habría lanzado una campaña de desprestigio contra la UGR o, en general, contra las universidades públicas, que beneficia a terceros.

Qué productividad la mía: con una sola columna me puedo haber ganado la enemistad de Spiriman y de UGR Enfurecida. Ramón y Cajal decía que quien no tiene enemigos nunca dijo la verdad. Puestos a tener enemigos, prefiero que sea por decir la verdad. Hay quien tiene más enemigos aunque no diga la verdad ni la mitad de las veces.

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