Gafas de cerca
Tacho Rufino
Viva Páramo
El pasado domingo se celebró en Granada la tradicional romería de San Cecilio, conmemoración muy granadina que debe seguir potenciándose desde nuestra ciudad.
Y es que, en el contexto adoctrinador andaluz que padecemos lo único que nos queda a los granadinos es impulsar nuestras propias tradiciones para que no desaparezcan ni se sevillanicen, como desgraciadamente ha ocurrido con otras celebraciones características granadinas que han terminado empapándose del sello sevillano-andaluz. Es el caso del Corpus Christi, siempre ensombrecido por una feria con casetas made in Sevilla, en donde sólo se bailan sevillanas, como prototipo de la cultura sevillano-andaluza que nos llevan imponiendo desde la Junta andaluza durante +46 años.
Tras el referéndum fake del 28-F de 1980 y el Estatuto andaluz de 1981, el PSOE decidió que había que sevillanizar Andalucía, y esa euforia sevillano-andaluza provocó también el traslado de los modelos de celebración sevillanos, de sus costumbres, tradiciones y bailes a todo el territorio de la falsa Andalucía.
Pero, frente a ese adoctrinamiento en lo sevillano-andaluz, que evidentemente engloba también a las tradiciones como estrategia colonizadora, la única táctica eficaz para combatir esa invasión cultural es el fomento de nuestras propias tradiciones y folklore, partiendo de que enriquecerse con otras culturas es positivo, siempre que no anulen las referencias populares autóctonas. Para las generaciones de jóvenes granadinos desde 1981 muchos referentes culturales propios ni siquiera existen.
Algunas instituciones granadinas empiezan ya a custodiar e impulsar las tradiciones propias de Granada, pero somos los propios granadinos quienes más debemos contribuir que no se pierda definitivamente nuestro acervo popular frente a la aculturación andaluza que se impone a nuestro rico patrimonio etnográfico, y la romería de San Cecilio es un buen ejemplo del esfuerzo de los granadinos para conservar lo nuestro.
En unas semanas el régimen andaluz celebra un año más el glorioso día de la falsa patria andaluza, ese 28-F que no pudo refrendarse en un referéndum fallido y perdido, e inconstitucionalmente muñido para inventar esa Andalucía legendaria que llevamos padeciendo casi medio siglo. En Granada luchamos por evitar esa definitiva aculturación y por recuperar nuestra historia y tradiciones. Bravo por Granada y los granadinos.
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