La ciudad y los días
Carlos Colón
Malos tiempos para la moderación
Tiene todo, o tenía todo, para convertirse en presidente del Gobierno, pero se empeña en el error y Feijóo acumula fracasos cada vez que se encuentra a punto de tocar el cielo político.
No supo diseñar con inteligencia su primera campaña presidencial, la del 2023, porque no dedicó ni un minuto a encontrar personas inteligentes que conocieran las entretelas de la estrategia política nacional; tampoco ha sabido elegir a las personas adecuadas para dirigir el partido, antepuso la amistad al conocimiento. Nadie en ese equipo realizó los estudios obligados sobre la oportunidad de un adelanto electoral en Extremadura, Aragón, y Castilla y León, y como el actual presidente del PP no se ponga a reflexionar sobre qué quiere hacer con el partido, y con quiénes, será difícil que alcance algún día La Moncloa.
Esa situación de deterioro no se debe a la fortaleza, la experiencia, la política sobresaliente de sus adversarios, sino a sus errores.
Jamás el PSOE ha vivido un momento de mayor desprestigio, con un rechazo ciudadano masivo hacia su líder y jefe del Gobierno. Un Sánchez identificado con la corrupción, el engaño, la desidia, sin presupuesto y con socios convertidos en innobles chantajistas ante los que cede de manera vergonzosa. Y en el otro lado, un Vox sin experiencia de gestión, con algunos personajes poco aconsejables incrustados en su estructura, un líder inexperto y sin bagaje político, al que aconsejaron que se apuntara a la derecha más ultra como pudieron haberle aconsejado que se convirtiera en insumiso.
Si Feijóo no ha sido capaz de ganar con rotundidad las diferentes elecciones, es solo y exclusivamente por su empecinamiento en el error. Aunque desde todas partes, incluso personas que le son incondicionales, le apuntaban al oído el “no es eso, no es eso” de Ortega, a ver si reaccionaba.
Pocas veces un político ha tenido más fácil alcanzar sus objetivos, pocas veces ha tenido rivales más débiles y circunstancias más favorables. Cuesta creer que la misma persona que ha gobernado durante tantos años en Galicia con mayorías absolutas, que demostraban que los ciudadanos valoraban su buen hacer, no consiga ese mismo resultado en el escenario nacional. Vista la coincidencia desde hace tiempo de los analistas entre los que se cuentan simpatizantes a su causa, vistos los comentarios de personas del mundo empresarial y político con larga experiencia en la cosa pública, vista la tibieza que demuestran diferentes sectores sociales hacia el PP actual –jóvenes, pensionistas, cultura– y visto que incluso dirigentes con larga trayectoria en el PP no ocultan su decepción porque saben que se están dejando escapar todas las oportunidades, no se comprende que Feijóo no reaccione.
Lo primero, con cambios profundos en su equipo, aunque le cueste en lo personal. Y segundo, sacar los recursos que tiene para ser una sólida, valiente y certera oposición.
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