Granada recibió hace unos días el que puede ser el mejor regalo del año: la cifra de parados es la más baja desde 2009. Un regalo que, a buen seguro, disfrutarán tanto adultos como pequeños, pues si bien es cierto que aún hay que seguir trabajando para mejorar condiciones y salarios, atrás quedan los tiempos de estrecheces económicos, donde Papá Noel y los Reyes temían la carta de los más pequeños de la casa por no saber si los juguetes que en ella se pedían iban a suponer un agujero demasiado grande en la hucha.

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