Ordinalidad

11 de enero 2026 - 03:09

No, no les voy a explicar nada del principio para la financiación de las autonomías. Seguro que hay sesudos expertos en economía que lo harán estupendamente, tal como predicen al día siguiente lo que ya pasó en los mercados. En realidad, quiero hablarles de otra realidad en la que hace mucho tiempo que rige eso de la ordinalidad. Entendida cómo que si soy de los mejores tengo derecho a recibir más que los que están detrás de mí, vayamos a que pierda puestos en el escalafón, mejor dicho en la clasificación.

Me refiero al llamado deporte rey, y no es el atletismo por supuesto, hablamos de fútbol. Hace ya años que los equipos reciben dinero en función de la clasificación en las ligas, así que se lucha no tanto por la clasificación sino en realidad por los millones. Todos los ingresos por televisión y similares va en función del orden clasificatorio. Dirán ustedes que es lo lógico, ¿no? Quizás pensemos en una respuesta afirmativa, pero en realidad lo que ocurre es que estamos perpetuando la primacía absoluta de dos clubs, esos que se juegan la SuperCopa en la democrática Arabia. El resto de equipos se pelean por las migajas del pastel que nos venden. Y parece que el año que viene, seguramente los mismos, se la jugaran en el súper democrático reino de Qatar obligando a cambiar el calendario de partidos en función de los intereses de los primeros en el orden. Esos clubs mencionados ya se llevan de principio más que los otros dos participantes, ordinalidad al poder.

Otra ordinalidad extrema es que los equipos grandes no entran en sorteo de la Copa de España hasta unas cuantas rondas después y asegurándose a equipos de inferior categoría, o sea que con grandes opciones podrán estar en la final y con ello se retroalimentan sus opciones de títulos y de más reparto económico, viva la ordinalidad.

Todo se vende como un favor para los modestos. Claro, ya ven los saltos de alegría de los jugadores cuando al equipo del pueblo le toca jugar contra los grandes. En definitiva, que sí, que claro que estamos de acuerdo con la ordinalidad. Por ello la FIFA le da el premio de la paz a Trump: el futbol como exponente de la paz entre los pueblos y favoreciendo que los grandes sigan siéndolo. Y la gente contentísima pagando la cuota de televisión para verlos jugar. Vale.

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