Las tres marías

02 de febrero 2026 - 03:08

Al periodista Ignacio Escolar –director de elDiario.es– le sucede lo que a casi todos los plumillas: que somos más críticos que autocríticos. De habérselo pensado bien, no le hubiera echado la culpa a la escuela y, en especial, a las trabas que la Iglesia y los conservadores han puesto siempre a que en las aulas se enseñe, aparte de las asignaturas troncales, otra cosa que no sea religión.

Las “clases privilegiadas”, como se decía antes, no han visto bien nunca la asignatura Educación para la Ciudadanía. Pero esta materia –y no solo por culpa de la Iglesia o de los conservadores– no ha dejado de ser, desde su implantación, una maría. Ni padres, ni alumnos, ni profesores se la han tomado muy en serio. Ha sido, más bien, un arma en la guerra de los partidos por meter los hocicos en la escuela; un símbolo de su poder más que una herramienta de formación de buenos ciudadanos.

En la escuela franquista también había marías: la Religión, la Formación Política y la Gimnasia. Eran obligatorias y había que aprobarlas para pasar de curso, pero con asistir a clase bastaba. Eran importantes, sí, para el comer de los profesores de esas disciplinas que vivían, y no siempre con holgura, de impartirlas. Curas y falangistas se encargaban de darlas. Ni siquiera en el internado religioso en el que yo estudié se les prestaba la menor atención a las tres marías. El nombre lo tomaban de las tres mujeres que, según los Evangelios, ayudaron a Cristo, pero estaban en un segundo plano: la Virgen María, María de Betania –hermana de Lázaro y de Marta– y María Magdalena, la podóloga del grupo.

Las causas de que muchos jóvenes se estén inclinando en sus gustos políticos por los caballistas del desierto y los ayusistas de la pradera son múltiples y, desde luego, no tienen nada que ver con que en las aulas –ahora agitadas en sus funciones por la IA– se dé o no se dé esa asignatura. Los partidos de izquierdas, y no una disciplina, tienen que ver en parte con el desprestigio de la democracia española. Pero parece que les cuesta, igual que a Escolar, hacer un examen de conciencia, tener propósito de la enmienda y aceptar, cuanto antes, la penitencia que el electorado tenga a bien imponerles por sus muchos pecados. Y cuanto antes lo hagan, mejor para ellos. Ahora, lo que vemos es que se agarran al poder como lapas. ¡Elecciones ya! Es que es mejor.

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