La carretera entre Granada, Dúdar y Quéntar recupera el tráfico tras más de un mes cerrada
En la zona también se ha llevado a cabo un arreglo provisional en el puente de acceso a la urbanización Aguas Blancas
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La carretera GR-3201, que conecta Granada con Dúdar y Quéntar, ha comenzado a recuperar la circulación tras su reapertura parcial este sábado, después de más de un mes cerrada por los daños provocados por el temporal.
A lo largo de la jornada ya se ha podido ver el paso de vehículos por el tramo afectado, donde se ha habilitado un carril provisional para permitir el tránsito en ambos sentidos mientras continúan los trabajos de reparación.
En estos momentos la vía cuenta con un solo carril para ambos sentidos, regulado por un semáforo. La carretera quedó destrozada hace poco más de un mes a causa de las fuertes lluvias y de la fuerza del agua tras el desembalse de la presa de Quéntar, lo que obligó a desalojar a los vecinos del municipio de Dúdar en la madrugada del 5 de febrero.
Se trata de una solución provisional de urgencia acometida por la Diputación de Granada, a la espera del arreglo definitivo de la carretera. De momento, solo se permite el paso de vehículos ligeros.
Además, en la zona también se ha llevado a cabo un arreglo provisional en el puente de acceso a la urbanización Aguas Blancas, una de las áreas más afectadas por el deterioro de la carretera tras las fuertes lluvias y el aumento del caudal del río.
La reapertura permite recuperar parcialmente la conexión directa entre Granada, Dúdar y Quéntar a través de la carretera GR-3201. Durante semanas, los vecinos de estos municipios han tenido que utilizar rutas alternativas por carreteras de montaña, con recorridos más largos y complicados.
Los trabajos en la carretera continúan y la apertura actual se plantea como una solución temporal mientras se ejecutan las actuaciones necesarias para la reparación definitiva del tramo dañado.
Para garantizar la estabilidad del terreno y habilitar este paso alternativo, se ha procedido al volcado y colocación de bloques de escollera de gran tamaño con el objetivo de restituir la base de la calzada y protegerla frente a la erosión del río. Estos bloques han sido hormigonados para asegurar el correcto relleno de los huecos y mejorar su cohesión estructural, según ha explicado la Diputación. Asimismo, se han dispuesto elementos pasadores mediante micropilotes para reforzar el conjunto y coser los bloques entre sí, aportando mayor estabilidad a la infraestructura mientras se avanza en la solución definitiva para la carretera.
La intervención ha contado con una inversión de 506.441 euros en este primer punto, mientras que el conjunto de la actuación prevista para la carretera se estima en alrededor de 1,7 millones de euros.
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