Crisis del Covid-19

"Les hacemos la compra a los mayores para que no salgan de casa": Así vive la cuarentena por coronavirus la Granada vaciada

  • Durante estos días la Granada despoblada hace frente a una cuarentena que despierta el lado más solidario de algunos vecinos

Las consecuencias de la Granada vaciada: vecinos que se desplazan a diario para comprar Las consecuencias de la Granada vaciada: vecinos que se desplazan a diario para comprar

Las consecuencias de la Granada vaciada: vecinos que se desplazan a diario para comprar

Calles sin apenas coches, lejos del bullicio de los que van a su trabajo, aire limpio, ni rastro de tiendas abiertas... Cualquiera podría imaginar que este es el aspecto de Granada capital durante los días de cuarentena. Nada más lejos de la realidad, también podría ser una de las escenas diarias que presenta cualquier pueblo de la Granada vaciada cada uno de los días del resto del año. 

Los vecinos de los distintos pueblos de la provincia se han tomado la cuarentena muy en serio. Y aunque gran parte de ellos continúa yendo a su trabajo en el campo porque no les queda otra, las calles están más vacías que nunca y las familias se confinan en casa. En Ácula, un pueblo que ronda los 100 habitantes, Elo Ávila nos relata su día a día "solo salgo para hacer la compra, en un supermercado a dos kilómetros de casa". Destaca las medidas que están tomando en el supermercado: "lo desinfectan todo constantemente y te obligan a llevar guantes".

"En el pueblo viven personas mayores que están solas. Los jóvenes estamos en contacto con ellos y le echamos una mano a la hora de hacer la compra"

En Ácula no hay supermercado, por lo que los vecinos tienen que desplazarse a pueblos cercanos para hacer la compra, como Elo. "La policía se pasa de vez en cuando por aquí y si te ve fuera de casa te pide el ticket de la compra", comenta la vecina aculeña. Como ocurre el resto del año, un vendedor ambulante se pasa diario puerta por puerta para repartir el pan, la fruta o los huevos. Para los más mayores, salir de casa estos días es más complicado, por lo que los jóvenes del pueblo les ayudan cuando necesitan hacer la compra: "hay personas mayores en el pueblo que están solas y nosotros le echamos una mano cuando necesitan que les compremos algo, estamos en contacto por teléfono", añade Elo.

Además de las tareas del día a día, Elo entrena desde casa como jugadora del primer equipo del Granada CF. "El preparador físico nos manda ejercicios para movernos un poco en casa, haciendo retos diarios con el objetivo de mantenernos en forma". Reconoce que hay actividades como la carrera continua que son imposibles de realizar dentro de casa, por lo que los ejercicios de fuerza se llevan todo eel protagonismo. Hace unos días decidió rendir un homenaje a los habitantes de Ácula dándole toques a un balón:

En otros pueblos como Alquife, los vecinos también colaboran con los más mayores. Vecino de esta localidad, Pedro López, comenta que "aunque hay gente que va a diario al campo a trabajar o incluso a entretenerse, mi familia permanece en casa". Hoy en día la conexión a internet llega prácticamente a cualquier lugar, y la casa de Pedro no iba a ser menos. Aunque reconoce pasar rato viendo series por internet, afirma que "nosotros somos tradicionales, y donde se ponga una tarde de juegos en familia frente a la chimenea, que se quite todo lo demás".

Todo esto contrasta mucho con la imagen habitual del pueblo, con la gente en la calle o sentada en los bancos.

Sin embargo, basta con salir a las solitarias calles de Alquife para darse cuenta de la situación que se vive. "Los pocos que salen a comprar lo hacen separados y de manera individual, con muchas precauciones", comenta Pedro. Añade que esta situación "contrasta mucho con la imagen habitual de todos sentados en los bancos o reunidos en bares y parques".

"Como mi tía vive en frente de casa, nos asomamos al balcón y echamos la tarde hablando"

Iván Luis vive en Beas de Granada, un pueblo algo más grande, pero con las mismas dificultades que cualquier otro de la provincia granadina. Nos comenta que es diferente el día a día con amigos y familiares: "contacto con ellos a través de videollamadas o por Whatsapp". La suerte de pasar estos días en un pueblo con los familiares como vecinos es que incluso asomándose a la ventana, se puede charlar con ellos. "Como mi tía vive en frente de casa, nos asomamos al balcón y echamos la tarde hablando", señala Iván.

Aunque el día a día dentro de casa puede hacerse repetitivo y aburrido, los habitantes de la Granada vaciada se quedan con el lado positivo. Tal y como dice Pedro "es lo que nos toca". La situación requiere de la ayuda de todos, y gestos como ayudar a los mayores haciendo la compra por ellos, dice mucho de la responsabilidad que está tomando toda la población.

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