La Federación selló su centenaria historia ante el Cristo de los Favores
La Crónica | Vía Crucis Oficial Granada 2026
El Vía Crucis Oficial, celebrado en la Santa Iglesia Catedral, culminó con una oración en el Campo del Príncipe ante el pétreo Cristo de los Favores
La Previa | El Vía Crucis de la Federación homenajea a la ‘Hora Nona’ en su centenario
Granada hizo historia, y esta vez recordándola. Reescribiendo sobre crónicas de tiempos pasados una nueva, única. Aquella que rendiría tributo a un legado común, fundido en el primer siglo de existencia de la Real Federación de Hermandades y Cofradías. El germen en el que convergen las devociones de cada barrio agrupadas en cofradías recientes y primitivas pero que, en sí mismas, ya profetizan el valor de una tradición de prometedor futuro.
Así, el sol de la tarde granadina reflejó sus rayos más certeros en el barrio del Realejo. Un viejo arrabal en el que, tras décadas de memoria cofrade, se volvería a vivir una historia ya vivida. La de un crucificado de piedra que, encarnado en madera, concedería alguna de las tres gracias al granadino que ante sus plantas se arrodillase. El duelo de Nuestra Señora acompañaría una vez más, y ya son un siglo, a un monumento que es en sí mismo un tesoro devocional. Alzado en el Campo del Príncipe y testigo de una Granada que revivió la fe en sus cofradías. Aquellas que este viernes celebraron el primer siglo de existencia de la Real Federación.
Ceñidas sus sienes por una corona de espinas, el Santísimo Cristo de los Favores atravesó en el ecuador de la tarde el dintel de la Iglesia Parroquial de San Cecilio. Sobre sus muros, decorados con frescos de profusa ornamentación, la sombra de una portentosa talla y tres destellos de reflejo sin igual, proclamando su divinidad. A sus plantas hojas y flores silvestres florecían anunciando una primavera, ya inminente, que intenta asomarse a una ciudad que la anhela.
Marcando el reloj la hora indicada, los centenarios hermanos de la Hermandad de la Cañilla tambiénmabrían los pórticos de la Iglesia de Santo Domingo. Desde allí había de salir la imagen sedente que cada Viernes Santo acompaña al pétreo crucificado en la ‘Hora Nona’. La Soledad de Nuestra Señora, escoltada por querubines pasionistas, sustentaba el sudario a las plantas de la primitiva cruz de la corporación. Tras las andas, y confiriendo una personalidad inigualable, un palio de respeto se alzaba en presencia de la Virgen. Un detalle patrimonial que dotó de sentido litúrgico al piadoso acto.
Guiados por decenas de cuces de las cofradías granadinas, los cortejos procesionales conformaron uno único. El destinado a recorrer un trazado urbano extraordinario, concebido ex profeso para conectar los templos del barrio del Realejo con la Seo granadina. Sería en el 'sancta sanctorum' de la ciudad nazarí el enclave predilecto para rezar las catorce estaciones del Santo Vía Crucis, recordando una pasión que la ciudad presenciará en primera persona en unas semanas. Allí, y bajo sus centenarias bóvedas, sus capillas laterales se asemejarían a pasajes vividos camino del Gólgota.
Al término, y regresando la estela de cirios al corazón del barrio, el cortejo procesional volvió a detener sus pasos ante el pétreo crucificado. En el monumento devocional cientos de granadinos cofrades recitaron con fervor una plegaria centenaria. Se recordaba una ‘Hora Nona’ que tardará semanas en vivirse. Una muestra de fervor popular sin igual que cumplía un siglo de historia.
Así Granada celebró el I Centenario Fundacional de su Real Federación de Hermandades y Cofradías. Acompañando a Nuestra Señora en su Soledad a las plantas de la pétrea cruz, la del Cristo de los Favores y aguardando, un año más, su ansiada Semana Santa. Aquella que florecerá en los pórticos de San Andrés e implorará las tres gracias proverbiales en el Campo del Príncipe.
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