Sierra Nevada 1996, treinta años después: las diez claves de aquellos Campeonatos del Mundo
Un 12 de febrero pero de 1996 se inauguraron los Mundiales que cambiaron la estación para siempre
De la gran decepción a la gran alegría hace 30 años: del aplazamiento a la celebración de los Mundiales de Esquí Alpino en Sierra Nevada
Tal día como hoy, hace ya nada menos que treinta años, Granada y Sierra Nevada fueron una fiesta. Por primera vez el foco global del deporte estaba en la estación granadina, atestada de nieve, no como el año anterior, gracias a una serie de borrascas algo parecido a lo que se ha vivido en las últimas semanas. Los Mundiales de Esquí Alpino, por entonces reservados a otras latitudes y otros sistemas montañosos, ponían a prueba la capacidad organizativa de Granada, pero también de España, para acoger el mayor evento de nieve jamás celebrado en este país. Hasta los más pequeños estaban nerviosos aquel día, concienciados tras tantas y tantas visitas de Cecilio a sus colegios. Y los mayores, corriendo a casa aquella tarde de domingo 12 de febrero después de la excursión del fin de semana, pongamos al pantano de Cubillas, porque había que ver la ceremonia de inauguración, a la que se daba importancia después del impacto de aquella flecha de fuego de Antonio Rebollo tres años y medio antes en otra montaña mágica, la de Montjuïc.
Sierra Nevada sopla velas de aquel momento que cambió para siempre a la estación, y que la convirtieron tras aquel momento en uno de los motores económicos de la provincia de Granada. En la actualidad la dimensión de lo que supone el turismo de nieve que atrae el complejo invernal ronda el 2% del PIB de la provincia. Aunque todo está casi como aquel 12 de febrero de frío intenso y cielos completamente despejados, todavía se vive de aquel legado. Y Cetursa ha valorado en diez puntos clave lo que supusieron antes, en el momento, y después, los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino.
La génesis: una década de inversiones
Los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino fueron una idea del entonces consejero delegado de Cetursa Jerónimo Páez. Tras un primer intento infructuoso por conseguir el Mundial para 1991, que finalmente celebró en Saalbach, Austria, Sierra Nevada fue designada sede organizadora para 1995. La falta de nieve para ese año aplazó el evento al año siguiente. El proyecto para organizar el evento activó un programa de inversiones que, desarrollado en el decenio entre 1987 y 1996, cambió Sierra Nevada para siempre, y generó importantes actuaciones en la ciudad de Granada.
Una ciudad volcada
Tras la designación, las administraciones públicas, lideradas por la Junta de Andalucía, abordaron un proyecto transformador para Sierra Nevada al que se unió la provincia de Granada. El proyecto de los Campeonatos motivó a la ciudadanía a participar activamente como voluntarios o espectadores del evento. Este impulso reforzó el vínculo emocional tradicional entre Granada y Sierra Nevada, que adquirió una mayor importancia en el imaginario granadino a partir de los Campeonatos, valora Cetursa.
Mejora de las infraestructuras en la nieve
El cambio más notable fue la construcción conjunta de la Pista del Río, el Telecabina Al-Ándalus y la implantación de nieve artificial, que aseguraron la conexión entre la zona urbana de Pradollano y la de principiantes de Borreguiles. Además, la dotación de nuevos remontes para la Laguna y la Loma de Dílar permitió un uso mucho más intensivo de estas zonas, tradicionalmente infrautilizadas. Años más tarde, la explotación de esta última zona permitió la celebración de otros Campeonatos del Mundo, los de Snowboard y Freestyle, en 2017.
El desarrollo de Pradollano
El gran proyecto fue la construcción, a imagen de la estación de Whistler, en Canadá, de la plaza de Andalucía y el gran aparcamiento subterráneo. Además, el vial intermedio permitió un acceso rodado independiente a la zona alta que sigue funcionando eficazmente. Por el Centro Alto Rendimiento, una inversión del Gobierno central, han pasado, y siguen pasando muchos de los grandes atletas de todo el mundo para entrenar a sus 2.320 metros de altura. Decenas de medallas olímpicas se han gestado en este complejo, usado como Centro Internacional de Prensa (IBC) durante los Mundiales del 96. Whistler, por cierto, fue la sede del esquí alpino en los Juegos Olímpicos de Vancouver en 2010, aquellos a los que optó Granada también.
Sede de eventos mundiales
La infraestructura de pistas, urbana y organizativa permitió en los años previos organizar dos Copas del Mundo previas Sierra Nevada 1996 y posteriormente otros grandes eventos deportivos como la Final de la Copa del Mundo de Esquí Alpino en 1999, las Universiadas de Invierno 2015 y los Campeonatos de Freestyle y Snowboard en 2017.
Leyendas del esquí, en Granada
El Campeonato del Mundo Sierra Nevada 1996 llegó en un gran momento para el esquí alpino mundial. Esquiadores como Alberto Tomba, Marc Girardelli, Luc Alphand Michael Von Grünigen, Picabo Street, Pernilla Wiberg, Deborah Compagnoni, Katja Seizinger o Anita Watcher, iconos globales de los deportes de invierno, tuvieron un papel estelar en el Mundial de Sierra Nevada, lo que multiplicó el impacto internacional del evento. Hace apenas una semana, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, dos de los encargados de encender el pebetero fueron campeones del mundo en la Sierra, además por partida doble: los italianos Alberto Tomba y Deborah Compagnoni.
María José Rienda y Carolina Ruiz
También destacó el legado deportivo a nivel nacional. El mejor resultado del equipo nacional español lo obtuvo la corredora vasca Ainhoa Ibarra, con un puesto 8 en el Gigante, donde Ana Galindo fue duodécima y una jovencísima María José Rienda, vigésimo primera; en slalom, Mónica Bosch obtuvo el decimotercer puesto mientras que Rienda sería decimoctava. Gracias a los Campeonatos, María José Rienda y Carolina Ruiz consiguieron, a través de la federación española, los recursos que necesitaban para alcanzar la cima de sus carreras.
Profesionalización de los equipos de trabajo
La insistencia en la formación del personal de Cetursa fue un factor clave para la profesionalización de Sierra Nevada. Esta apuesta se materializó mediante la participación en el proyecto de algunos de los mejores especialistas internacionales de la época, como René Sulpice, Guy Praplan o Paul Matthews. Gracias a su experiencia y liderazgo, se logró capacitar a los equipos técnicos locales, dotándolos de conocimientos y habilidades de primer nivel.
Multiplicación de inversiones
Tras la celebración de los Campeonatos, el número de días de esquí vendidos por Cetursa experimentó un crecimiento notable, llegando a triplicarse y manteniéndose en estos niveles desde entonces. Este incremento en la afluencia de esquiadores no solo refleja el éxito organizativo y la mejora de las infraestructuras, sino que también ha tenido consecuencias directas y muy significativas sobre la economía local y regional ya que existe un factor multiplicador de más de seis entre el gasto de los clientes en los pases de remontes y los otros servicios que adquieren para ir a esquiar.
Prestigio internacional
La repercusión de los Campeonatos de 1996 fue muy notable en todo el mundo, entre otras cosas porque los vencedores fueron los corredores más famosos del momento. La celebración de los Campeonatos proyectó la imagen de Sierra Nevada a nivel internacional, atrayendo la atención de medios y turistas y posicionando la estación como un referente del esquí mundial. De hecho, Sierra Nevada sigue siendo la única estación española que todo el mundo conoce.
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