Tradición

Granada cumple con su patrón San Cecilio en un domingo primaveral

  • Miles de granadinos aprovechan el tiempo favorable y las altas temperaturas para acercarse a honrar al santo de la ciudad

Tras honrar las reliquias tocaba la tradicional degustación de salaíllas, habas y bacalao.

Tras honrar las reliquias tocaba la tradicional degustación de salaíllas, habas y bacalao. / Álex Cámara

Con pelos de colores, ropas rastafaris, chaquetas de cuero, chirucas, camisas y vestidos de gitana. Grandes, mayores, pequeño, de todas las edades. En español, inglés, italiano y hasta catalán. El Sacromonte, o más bien Granada, quedó representada en toda su diversidad en la celebración del día de su patrón, San Cecilio, que desde esta mañana ha reunido a miles de personas en el peregrinaje a la abadía.

Miles de personas en constante movimiento. "¿Cómo está aquello?", preguntaban los que iban a subir a los que bajaban ya a la altura de Plaza Nueva. "¡Puf! Petao", respondía un chaval de ojo claros que, junto a su pareja, venían de darse un garbeo por la explanada que anticipa las Siete Cuestas. Por el camino, el reguero de gente era incesante, en todas direcciones, y donde siempre se escapaba un "este año hay que venir a ver encerrar a Los Gitanos".

El alcalde Luis Salvador, junto al resto de la corporación municipal y altas instancias militares, religiosas e institucionales cumplieron con el acto protocolario. "Vamos a trabajar porque sea Patrimonio de la Humanidad con la Alhambra y el Albaicín, no solo la Abadía si no el entorno natural que forman un único marco", comentaba el regidor de Ciudadanos, que bromeaba con el "abrazo" que la concejal Eva Martín le dio a la roca del santo. "No es que se quiera casar, es que quiere hacerlo pronto", comentaba a los medios entre risas.

Mientras tanto, un reguero de devotos hacía cola para adorar las reliquias del patrón. Otro lo hacían más abajo para trincar unas salaíllas, unas habas y un botellín de agua. 4.500 se repartieron según anunció el Ayuntamiento, con 1.000 kilos de habas, que a estas alturas del año todavía no están en su punto. Al menos las que le tocaron en suerte a este escribiente.

Hubo quien tuvo la suerte de pillar algo de bacalao, pero ya para las dos de la tarde estaba prácticamente agotado, así que para los que llegaron después, dieta vegana mientras los grupos de baile danzaban La Reja y otros greatest hits del 'tradicionaleo' más cañí granaíno.

Con un sol de justicia, mangas cortas, algunas litronas, cubalitros y bocadillos, la gente desparramada por toda la colina de la Abadía del Sacromonte ha cumplido con una tradición centenaria que los jóvenes ya han tomado como relevo para ser la próxima generación, la del Salaílla Sound.

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