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Pelucas y postizos para volver a sentirse una misma

  • Recuperar la autoestima cuando se pierde el cabello es un trabajo que en Jerónimo Soluciones Capilares realizan con un asesoramiento gratuito y mucha psicología

Miram de Jerónimo y Andrea Sánchez en las instalaciones de la Calle Horno de Haza. Miram de Jerónimo y Andrea Sánchez en las instalaciones de la Calle Horno de Haza.

Miram de Jerónimo y Andrea Sánchez en las instalaciones de la Calle Horno de Haza. / Carlos Gil (Granada)

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La pérdida del cabello supone una crisis emocional y de identidad, producida en un alto porcentaje de ocasiones por los efectos colaterales de los tratamientos de quimioterapia. Aunque llevar peluca en los años 60 era sinónimo de un artículo de lujo, que marcaba las diferencias de clase social, en cuestión de unos 25 años el declive de esta prenda llegaría de la mano del cáncer. “Las pelucas pasaron de ser algo de prestigio a preguntarse qué le pasará”, reflexiona Miriam de Jerónimo Soluciones Capilares, una profesional en el ‘top’ de las pelucas y postizos en Granada. La joven, descendiente del conocido peluquero Jerónimo, lleva cerca de 20 años dedicándose con especial delicadeza a “recuperar la imagen pérdida de sus clientas”, indica.

"Las pelucas pasaron de ser algo de prestigio a preguntarse qué le pasará"

Socióloga de formación y estudiosa de caracterización, Miriam definió su camino profesional cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer y su padre tuvo que apañarle una peluca, cuenta. Le pusieron una con tan mal gusto que fue lo que le hizo replantearse la idea de la caracterización.“En realidad, yo caracterizo a personas de sí mismas”, sopesa y subraya que “no tiene nada que ver con la peluquería, somos un sector diferente. Esto no se aprende en las academias”.

Su labor, prácticamente autodidacta, que le ha supuesto mucho esfuerzo y poca retribución durante los primeros años, es muy humana, solo hay que mirar los 50 comentarios de Google, que no son acerca del producto sino de su trato a las clientas. “Yo no vendo por vender, sino porque quien se lleve una peluca esté feliz”, asegura con total humildad, de hecho “somos los más baratos de toda España”. Su negocio es de los que funciona con el boca a boca el 90%, los propios oncólogos, enfermeras... la recomiendan. También hechos tan solidarios como la donación de una peluca a una menor que fue quemada por sus padres y se encuentra en una asociación protegida, definen la esencia de esta empresa.

Una peluca oscila entre los 250 y los 1.500 euros. Se puede elegir entre las de pelo natural o las fibras de alta gama y asegura que “no hay pelucas buenas o malas, cada una tiene un propósito”. La duración de una peluca o postizo va a depender en gran medida “del tipo de uso y el cuidado que se le dé”, apunta. En Jerónimo Soluciones Capilares también realizan el mantenimiento de los postizos y peinan las pelucas para ocasiones especiales como una boda como buenas expertas también en adaptación de prótesis capilares.

Hasta su rinconcito de la calle Horno de Haza llegan mujeres y niños –solo se dedica a ellas– a las que Miriam y su mano derecha, Andrea Sánchez, asesoran gratuitamente. “El asesoramiento es muy importante”, puntualiza. “Normalmente vas a ciegas porque es un mundo que no conoces... Y cada caso es único”, explica y sostiene que “la demanda va a más: Un 60% de nuestras clientas son por la quimio, pero tenemos muchas mujeres con alopecia y alopecia fibrosante”.

La realidad que atraviesa la puerta de Jerónimo Soluciones Capilares solo puede ser llevada con mucha psicología, algo que a Miriam y Andrea no les falta, y con la que ayudan a sus clientas a reencontrarse con ellas mismas, recuperar la autoestima pérdida para volver a salir a la calle con una sonrisa y sintiéndose ellas mismas.

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