La aldea de la Alpujarra de Granada desconocida para los turistas: con solo una casa rural y que es un santuario de silencio y naturaleza
Hace 20 años había incluso tres bares y una tienda, que fueron totalmente sepultados tras la pandemia del Covid
La aldea de Granada que se llenó de gente pese a que "por no tener no tenía ni monte que aprovechar"
La bellísima aldea minera abandonada de Granada que aun conserva su majestuoso aspecto
Es de las pocas poblaciones de la Alpujarra granadina desconocida para los turistas. Un antiguo pueblo minero que llegó a tener casi 1.700 vecinos y que, desde el éxodo rural a las ciudades de los años 60 y 70 no ha hecho más que desangrarse en población. No obstante, Cástaras, con 244 habitantes según los últimos datos de 2017, se ha convertido en un santuario de paz y naturaleza para quien la encuentra y decide pasar unos días en su única casa rural.
Se trata de una rareza en una comarca como la Alpujarra, cénit del turismo rural granadino y andaluz, que también tiene su lado positivo: en Cástaras los viajeros encontrarán la pureza muchas veces perdida en zonas masificadas.
En esta aldea quedan los vecinos más veteranos, no hay niños ni, por desgracia, apenas servicios. Solamente hay una farmacia que socorre a toda su población mayor ya que el ambulatorio no abre a diario ni cuenta con Urgencias, los más cercanos se encuentran en Cádiar.
Ni bares ni tiendas en Cástaras
Tampoco hay tiendas, ni un bar donde tomar un café, una cerveza o donde encontrarse con los vecinos en las noches frescas de verano de las que presume la Alpujarra. Hace 20 años había incluso tres bares y una tienda, que fueron totalmente sepultados tras la pandemia del Covid.
Sin embargo, sí tiene con una casa rural, El Olivo, único servicio turístico que en fines de semana, puentes y vacaciones de verano sobre todo recoge a los visitantes enamorados de la Alpujarra más remota y natural.
Próspero pueblo minero
Cástaras fue otrora grande y próspera (en función de los tamaños relativos de estas poblaciones montañosas) gracias a las minas de hierro llamadas El Conjuro, que dieron de comer a decenas de familias hasta los 60 y 70 del siglo pasado, momento a partir del cual cerraron dos terceras partes de las casas del pueblo.
Su momento de oro, desde que hay registros, tuvo lugar en la década de 1940, cuando Cástaras contaba con 1.663 vecinos. y fue a partir de la década de los 60 y 70 cuando la población comenzó a caer en picado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a consecuencia del éxodo rural.
Riesgo intenso de despoblación
Hasta 41 de los 174 municipios de la provincia de Granada están en riesgo de despoblación. De ellos, 14 están en riesgo extremo y, otros 27, como Cástaras, están en riesgo intenso. Esto quiere decir que cuenta entre 8 y 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado, según el estudio Análisis de los municipios de la provincia de Granada en riesgo de despoblación y propuestas de medidas para su repoblación y revitalización socioeconómica’ de la UGR y la Diputación de Granada.
Qué tiene Cástaras
Este precioso pueblo que vive a varias alturas, como acostumbran las localidades alpujarreñas, no solamente ofrece un entorno natural espectacular propio de su altitud y posición en el mapa. Rodeado de verdor y sonidos de agua, las laberínticas calles del pueblo guardan dos enclaves dignos de ver para los que disfrutan paseando entre el arte y la historia.
El primero de ellos es la Iglesia de San Miguel, de estilo mudéjar del siglo XVI, presenta una nave rectangular y capilla mayor de planta cuadrada diferenciada mediante un arco toral. La esbelta torre con reloj y campanas está arrimada a la cabecera. Los muros están levantados con la tradicional técnica mixta de ladrillo y cajones de mampostería.
La ermita de la Virgen de Fátima, es el segundo punto de referencia cultural de Cástaras. Excavada en roca caliza, presenta una fachada construida en mampostería y enmarcada por sillares escalonados en las esquinas, los cuales quedan coronados con un remate piramidal. El interior es una habitación blanca y cuadrangular en la que hay una mesa que sustenta la imagen de la Virgen de Fátima.
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