Bacalao confitado con meloso de gurullos al pil-pil o carré de cordero: la carta de invierno que rinde homenaje a Granada de este restaurante del centro

La carta de invierno es un recorrido por el territorio granadino, donde el producto es el verdadero protagonista

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Carrillera ibérica del menú de El Claustro

13 de enero 2026 - 06:00

Enero es uno de los mejores meses para descubrir Granada. Lejos del ritmo frenético de otras épocas del año, la ciudad se muestra serena, luminosa y profundamente auténtica. Es el momento perfecto para recorrer su patrimonio, disfrutar de su vida cultural y dejarse llevar por una gastronomía que refleja la riqueza de su entorno. En este escenario, El Claustro sitúa a Granada en el centro de su propuesta culinaria, convirtiendo su carta en un homenaje al territorio.

En un convento del siglo XVI

Ubicado en el emblemático Hotel Palacio de Santa Paula, Autograph Collection,El Claustro ocupa el antiguo claustro de un convento del siglo XVI, un espacio cargado de historia que dialoga de forma natural con una cocina profundamente vinculada al entorno. Bajo sus arcos, el restaurante desarrolla una propuesta que va más allá de la experiencia gastronómica, e invita al comensal a descubrir Granada a través de los sabores y del respeto al producto.

Un paseo por el mapa de Granada

La carta de invierno se articula como un recorrido por el territorio granadino, donde el producto es el verdadero protagonista. En los entrantes, conviven elaboraciones frescas y vegetales con propuestas marinas, como el tartar de atún rojo Balfegó con gazpacho de naranjas del Valle o los tomatillos “embotaos” con sopa de hierbabuena y nieve de queso montefrieño, platos que reflejan la riqueza de la huerta y el litoral desde una mirada contemporánea.

En los principales, El Claustro apuesta por sabores reconfortantes y reconocibles, con elaboraciones como el bacalao confitado con meloso de gurullos al pil-pil y fritaílla andalusí, la lubina con gazpachuelo de chirlas al ajillo y boladillos de azafrán, o propuestas de la tierra como las espinacas esparragadas con salsa de ajopollo granadino

El apartado de carnes se completa con platos de larga tradición, como el carré de cordero segureño glaseado o la carrillera ibérica estofada, reinterpretados con una ejecución actual.

Referencias culturales dulces y muy granadinas

El cierre dulce mantiene el hilo conductor del territorio con postres inspirados en paisajes y referencias culturales granadinas, como Flores de Sierra Nevada, un merengue de violetas con helado de lavanda y ganache de arándanos, o Jardines del Generalife, un turrón de chocolate Jivara y pistacho tostado infusionado en té pakistaní acompañado de sorbete de fruta de la pasión, que prolongan la experiencia gastronómica con coherencia y creatividad.

Para quienes deseen una experiencia más completa, el menú degustación reúne una selección representativa de la temporada, ofreciendo un recorrido equilibrado por los sabores de Granada.

Con esta propuesta, El Claustro convierte enero en el mes perfecto para descubrir Granada desde la mesa. Una experiencia que fusiona patrimonio, gastronomía y tradición, y que invita a conocer la ciudad a través de una cocina que celebra la identidad de la región en un entorno donde historia y sabor conviven de forma excepcional.

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