Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Un mundo nuevo (y terrorífico)
Salir a comer un fin de semana y, de paso, conocer un bonito pueblo es una tradición arraigada que se explota aún más con la llegada del verano. Durante el estío apetece más aún salir a por el fresco de la naturaleza y si a esa experiencia le añades una buena comida 'de toda la vida' el domingo amanece con mejor luz.
La provincia de Granada destaca por ser diversa, rica y abundante en lo que a se gastronomía se refiere por lo que todos sus pueblos cuentan con esa parada famosa por sus fogones y sus platostípicos de la zona. Aquí están algunas recomendaciones de restaurantes de nuestro territorio donde poder probar tradición.
En este asador se come al estilo 100% alpujarreño. En pleno corazón de la Alpujarra, en Trevélez, se encuentra este mesón que dispone de cuatro salones y capacidad para 300 personas. Un típico restaurante donde no defraudan sus recetas y su cocina va mucho más allá del plato alpujarreño, las carnes son las delicias de la casa y, además, también se pueden celebrar eventos en sus salones.
La Cantina de Diego está reconocido por la Guía Michelin como restaurante Bib-Gourmand que premia la relación calidad-precio. En Monachil, este restaurante familiar destaca por su cocina natural basada en los productos de cercanía y de temporada. Sin grandes complicaciones técnicas, Diego, su dueño y chef, ofrece platos sencillos y de alta riqueza gastronómica. Entre sus especialidades están el Revuelto de morcilla de Monachil, los Tacos de bacalao fritos con tomate, el Solomillo de la sierra con guarnición o la Marcelina, un postre típico.
A un paso de Granada capital, el Balcón del Genil es uno de esos lugares perfectos para una comida o cena de fin de semana. Con una carta llena de platos típicos andaluces y españoles y una terraza que merece la pena conocer, este restaurante destaca por su trato, cocina y entorno.
El Molino del Puente está reconocido con un Solete de la Guía Repsol y sobre él comentan que se trata de "un antiguo molino a las afueras de Dúrcal que parece un bosque encantado. Excelente trato y posibilidad de comer vegano". Razón no le falta a la Guía gastronómica ya que su entorno es un regalo a los sentidos. Se ubica en un antiguo molino (de ahí el nombre) y su carta, aunque escueta, cuenta con platos que merece la pena probar al menos en una ocasión.
El Gallo de Nívar es uno de los iconos culinarios de la provincia de Granada. Un restaurante familiar, cuyos fogones están ahora a cargo de Pablo Sánchez, hijo de los fundadores, que destaca por sus croquetas, cachopos y calçots cuando llega la temporada.
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