Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte | Crítica de cine

Si no te hace más fuerte, te mata

Claire Foy, en una imagen de la película. Claire Foy, en una imagen de la película.

Claire Foy, en una imagen de la película.

No tengo especial cariño a las novelas de Stieg Larsson ni a sus adaptaciones cinematográficas a ambos lados del Océano. Ni tan siquiera la versión del casi siempre excelente David Fincher me interesó. Y el poco interés que pudiera tener lo he perdido con esta nueva pasada por la exprimidora que definitivamente ha dejado sin jugo ni pulpa a los originales.

El libro en que se basa está escrito por otro autor para exprimir el éxito del difunto Larsson, que para su desgracia falleció sin saborear las mieles del éxito mundial de la señorita Salander. La transformación de la novela en guión se confía al inteligente Steven Knight –responsable de la serie Peaky Blinders y de los guiones de las películas Promesas del Este, Amazing Grace o Las crónicas de Narnia: la travesía del viajero del alba– en colaboración con el más endeble Jay Basu y con Fede Álvarez, el guionista y director uruguayo al que un cortometraje catapultó a Hollywood, donde ha rodado las mediocres Evil Dead y No respires.

Con esta tercera película toca fondo. Previsible, aburrida, desconectada de lo más interesante de su origen literario y con un absurdo giro hacia unos ángeles de Charlie pesimistas y nihilistas o el jamesbondismo de tercera. Incluso hacia una rara Modesty Blaise post-pop. En el título está su condena: si lo que no te mata te hace más fuerte, esta película no hace más fuerte a Salander. Así que...

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