Aromas y sabores

Acuerdo UE-China sobre indicaciones geográficas

  • La protección de nuestro saber hacer y de nuestro patrimonio colectivo es ya un hecho en el gigante asiático

Viñedo en Chiwe (China) Viñedo en Chiwe (China)

Viñedo en Chiwe (China) / G. H.

Se ha llegado a un acuerdo, según informa elcorreodelvino.es, entre la UE y China para la asociación nacional de denominaciones de origen de vino. Un acuerdo de protección recíproca de 100 indicaciones geográficas de ambas partes en sus respectivos territorios, a las que se sumarán otras 175 indicaciones más, tanto de China como de la Unión, en los cuatro años posteriores a la entrada en vigor del mismo, que supone un paso muy relevante en la progresiva consolidación internacional del concepto DO: como una herramienta que ayuda a vender con mayor valor económico, que confiere prestigio y reputación a sus productores, elaboradores y al conjunto del territorio y de sus habitantes detrás del nombre de la denominación de origen y que contribuye a competir en el mercado internacional.

La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV) recibe con satisfacción el principio de acuerdo, que aún debe ser ratificado por el Congreso español y por el Consejo Europeo y que, una vez adoptado por dichas instituciones, entraría en vigor, previsiblemente en la segunda mitad de 2020.

El acuerdo incluirá inicialmente a ocho denominaciones de origen de vino españolas (Rioja, Cava, Cataluña, La Mancha, Valdepeñas, Jerez-Xérès-Sherry, Navarra y Valencia), entre las 100 IIGG agroalimentarias de la Unión Europea que se protegerán inicialmente, a las que se sumarán otras 15 en un periodo de cuatro años tras la entrada en vigor del mismo (Somontano, Cariñena, Alicante, Utiel-Requena, Málaga, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Ribera del Duero, Rueda, Bierzo, Toro, Jumilla, Empordà, Penedés, Priorat y Rías Baixas), entre las 175 adicionales que se incorporarán al texto.

El acuerdo incluirá inicialmente a ocho denominaciones de origen de vino españolas entre las 100 IIGG agroalimentarias de la Unión Europea, a las que se sumarán otras 15 en un periodo de cuatro años

La protección de las denominaciones de origen evitará y anulará el registro de marcas que puedan suponer un riesgo de confusión a los consumidores chinos respecto al verdadero origen de los productos, así como respecto del cumplimiento de las condiciones de producción y elaboración que determinan las DDOO en las que se inscriben los productos que emplean su nombre en la comercialización, recogidas en sus pliegos de condiciones.

Las denominaciones de origen protegen el saber hacer acumulado y vinculado a una zona y son patrimonio colectivo de los agricultores y elaboradores de la misma, así como del conjunto de los habitantes de sus territorios, por lo que su protección por parte de las instituciones públicas en un mercado tan importante como China es una forma de protección de nuestra herencia colectiva.

China es actualmente el cuarto mercado internacional para los vinos con denominación de origen de nuestro país, el segundo en lo que a países terceros (fuera de la UE) se refiere, tras Estados Unidos, y uno de los que más inversión y esfuerzos comerciales recibe por parte de nuestras denominaciones de origen y sus operadores.

Algunas colaboraciones entre empresas chinas y occidentales han salido en las noticias por las acusaciones (incluyendo las del presidente estadounidense Donald Trump) de que China se aprovecha de estos acuerdos para robar propiedad intelectual de sus competidores extranjeros, algo que puede ocurrir en el sector automovilístico o en el de la tecnología.

Zonas vinícolas europeas más importantes protegidas por DO Zonas vinícolas europeas más importantes protegidas por DO

Zonas vinícolas europeas más importantes protegidas por DO

Sin embargo, menos se sabe de las colaboraciones entre los productores de vino franceses y chinos, un tema que ofrece un punto de vista diferente a estas rivalidades internacionales (o explotación extranjera, dependiendo de cómo se mire).

A diferencia de los coches y de los aparatos electrónicos, en la producción del vino no existe secretismo tecnológico. Esta bebida fermentada de milenios de antigüedad es básicamente un producto del país donde crecen las uvas y lo que diferencia a un buen vino del resto no es la tecnología disponible, sino los años de experiencia combinando agricultura, ciencia y arte.

Si visitamos las regiones vinícolas más importantes de China (desde los enclaves en la costa de Shandong a los paisajes rocosos y áridos de Ningxia, pasando por las exuberantes montañas de Yunnan) nos encontraremos con una mezcla de productores de vino locales y extranjeros, granjeros, enólogos y funcionarios del gobierno: todos ellos trabajando para sacar los vinos locales al mercado mundial.

China es actualmente el sexto país del mundo que más vino produce con un volumen de embotellamiento de 11,4 millones de hectolitros en 2016, justo por detrás de los 13 millones de Australia, y el quinto país en cuanto a consumo.

En los enclaves en la costa de Shandong, los paisajes áridos de Ningxia, y las montañas de Yunnan, hay una mezcla de productores de vino locales y extranjeros, granjeros, enólogos y funcionarios del gobierno trabajando para sacar los vinos locales al mercado mundial

Hace unos años la industria vitivinícola China se centraba en hacer frente al aumento del coste de la mano de obra, en lidiar con las dificultades del clima y en mejorar la calidad de la vid. Pero ahora los mayores obstáculos para los vinateros chinos son la imagen del país y el aumento de la competencia de los vinos extranjeros, siendo ahí donde las colaboraciones internacionales han tenido tanta importancia.

China tiene la reputación de ser un país de escándalos por falsificaciones y falta de seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, la industria vitivinícola está más desprotegida de la competencia extranjera desde que algunos acuerdos de comercio bilateral con países como Chile y Australia eliminaran algunos aranceles. Pese a que sigue habiendo muchas trabas con Europa (así como con Estados Unidos), los amantes del vino chinos siguen consumiendo grandes cantidades de vino francés a pesar de los precios desorbitados.

Esto ha hecho que los productores chinos de vinos premium tengan que subir el listón para poder competir con sus rivales extranjeros más experimentados. Paradójicamente, parte de la competencia no ha tenido reparo alguno a la hora de compartir su sabiduría y su experiencia.

A diferencia de los coches, para hacer buen vino no hace falta contar con una tecnología patentada propia. Cualquier persona lo suficientemente interesada puede aprender las técnicas vinícolas, ya sean las más tradicionales o las más modernas, leyendo, yendo a clases o con la ayuda de un mentor. Convertirse en un buen enólogo requiere experimentar con varios métodos demostrados, tanto en los viñedos como en la bodega. No existe una receta secreta, tan solo existe el trabajo duro y resolver problemas.

Este tipo de colaboraciones han sido fundamentales para ayudar a los productores de vino chinos a superar los problemas de imagen y a ser mejores competidores en el mercado. Los de protección de denominaciones de origen nos benefician a todos.

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