Corpus de Granada 2019 “La Tarasca hoy sería feminista”

  • Desde que se recuperó la tradición hace dos siglos, en 1883, han procesionado siete maniquíes distintos

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1-Entrevista Juan Jose Montijano- CG-0156 / Carlos Gil (Granada)

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La Tarasca de hoy sería feminista, sin lugar a dudas y como no podría ser de otra manera, porque algo que no saben los granadinos es que es una mujer que va con los tiempos que le ha tocado vivir y podrías encontrarla perfectamente en alguna de las manifestaciones del 8 de marzo enarbolando el lema a favor de la legalización del aborto ¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!”.

Así lo afirma Juan José Montijano Ruiz, experto e investigador de las tradiciones que recientemente ha publicado el libro Yo soy, La Tarasca, porque sobre esta manifestación parateatral hay “desconocimiento en todos los ámbitos, en el académico y en el popular. La Tarasca es una de las grandes desconocidas en las tradiciones del Corpus Granadino, y quería cubrir ese hueco que la investigación académica no ha ocupado, porque es un tema muy menospreciado.”

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1-Entrevista Juan Jose Montijano- CG-0141 / Carlos Gil (Granada)

La Tarasca resurgió en parte como método de mercadotecnia, para promocionar el comercio granadino desde 1883. El gremio de comerciantes de la ciudad en aquel momento junto con una serie de periodistas como Seco de Lucena rescata esta tradición para devolverle al Corpus Christi su antiguo esplendor.

Según relata Montijano, “para ello vuelven a sacar un dragón creado por Francisco Morales González y, para promocionar el comercio, deciden poner un maniquí, que medía dos metros diez y era una auténtica autómata porque movía uno de los brazos para que las granadinas pudieran comprar en esos comercios. Evidentemente, todo estaba financiado por los comerciantes de la zona, del centro de la ciudad. Cuando empiezan a vestirla los grandes diseñadores como Enrique Mejías, Enrique Loewe, Roberto Verino, pierde un poco el objetivo fundamental que era la promoción de las telas y los comercios, pasa a ser un símbolo de la moda imperante de lo que hipotéticamente van a a llevar las granadinas, algo erróneo, porque la final, precisamente nadie lleva lo que pone La Tarasca”.

La Tarasca, como todo ser, no pasa impasible frente al inexorable paso del tiempo. De hecho, desde que resurgiera en 1883 ha habido siete tarascas distintas, algunas tan pintorescas como la que salió a la calle desde 1975 a 1978. La bautizaron ‘La Pepona’, porque tenía mucho pecho y labios prominentes. La que hoy saldrá a la calle, sufrió, contra su voluntad en su propia la desdicha de partirse en dos durante su camino en 1961. “Entre el 62 y el 67 sale un maniquí comercial –‘La loqui’– con los brazos abiertos muy chica yeye, después se restaura la actual en el 68 hasta el 74”.

Dentro de la provincia hay muchas tarascas en sitios como Órgiva, Válor, Cájar, y además en la misma capital está la del Albaicín. Fuera, hay en Zamora, Guadalajara y la Comunidad Valenciana. Esta manifestación popular procede de la cultura mediterránea, de la mitología griega y de la tradición evangélica de Santa Marta que se asienta en Tarascón. Si además, lo mezclamos en una coctelera con las leyendas de Ofidio y dragones españoles, más el mito bíblico de Eva y la serpiente que le tienta, todo ello, a través de la literatura popular y oral, se conforma la tradición. La Tarasca es el dragón, el draco, mientras lo que va arriba es la tarasquilla por ser hembra, si fuera hombre, sería tarasquillo.

Nuestra Tarasca tiene una belleza muy particular, muy misteriosa, como la Alhambra en sí, muy mora, muy musulmana, cautiva, no mira de frente, lo hace cabizbaja, con reparos de mirar al público, porque ella en su fondo sabe que los que le están poniendo quizá no es del gusto de las granadinas y teme las críticas. La tarasca no es nada sin su publico, sin publico, no hay espectáculo, hay una reciprocidad entre el cortejo con quien los presencia”, cuenta Juan José Montijano.

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