Feria del Corpus Granada 2019

La una de la tarde, tres horas más en La Cachucha

  • Las comidas de empresa, los platos elaborados y el calor se dan la mano en el primer mediodía fuerte del Corpus

  • La jornada de hoy promete un lleno absoluto en el recinto ferial de Almanjáyar

El relevo generacional, asegurado. El relevo generacional,  asegurado.

El relevo generacional, asegurado. / Carlos Gil

Un buen cocido de coles, un búlgaro disfrutando de la feria y una caseta que se llama La Malafollá y está cargada de tópicos ‘granaínos’. El mediodía de ayer dio el pistoletazo de salida a las jornadas grandes en el recinto ferial de Almanjáyar.

Un hervidero de curiosidades, anécdotas, alegría y reencuentros que conviven en el albero de la explanada de la zona Norte. Historias que van definiendo la nueva idiosincrasia de un festejo que quiere reivindicarse después de superar los años más duros de la crisis.

Aunque todos los caseteros ya esperan con ahínco la jornada de hoy, el miércoles de Corpus es siempre abre boca entre los plásticos de las calles que conforman el ferial.

El calor va in crescendo a medida que avanzan los días. A veces se erige como un incómodo protagonista, pero desde luego que nadie podrá quejarse del tiempo, que está respetando y eso es lo verdaderamente importante.

Caseta La Malafollá. Caseta La Malafollá.

Caseta La Malafollá. / Carlos Gil

Además, ¿qué es un Corpus sin calor? Pues como un asado argentino sin salsa chimichurri. De asados argentinos saben un rato en la caseta de Las Américas, donde una parrilla gigante dora a fuego lento trozos de carne igual de grandes que el sacrificio de quienes durante una semana contribuyen en cuerpo y alma a dar calidad a sus platos.

Asados argentinos, arroces y pucheros. Las recetas tradicionales en jornadas temáticas triunfan tanto o más que los flamenquines o las frituras de pescado. Sólo hay que saber dónde están. Don de la oportunidad, que le llaman.

Y ayer ese sitio era la caseta La Cachucha, donde Luis Capilla, socio fundador en 1983 prepara cada año su puchero de coles estilo Eugenia, en honor a su madre. “Menos el cinturón y el sombrero lleva de todo”, bromea.

A saber: “Morcilla, costillar, pollo, un kilo de tocino, medio de ibérico, tres huesos de blanco de jamón, tres coles, 2 kilos de papas (sin el sic, esta palabra está recogida por la RAE), uno y medio de garbanzos y otro de ‘habillas blancas”.

“Nos da para 30 o 40 raciones, que cubre el total de socios. Lo que pasa es que nosotros siempre hacemos nuestras comidas populares a deshoras para no perjudicar al servicio de barra”, explica de manera ilustrativa: “¿No dicen siempre una hora menos en Canarias? Pues aquí son siempre tres más”.

Gastronomía en el Corpus. Gastronomía en el Corpus.

Gastronomía en el Corpus. / Carlos Gil

O sea que en el Corpus se come a la una, las cuatro en La Cachucha. No supondrá tanto esfuerzo para Viktor y Alexandra, dos búlgaros en el Corpus. Ella, que vive en Sofía con un granadino pero estudió en la UGR, comenta que la primera vez que vio la feria “lo hizo con una amiga lituana, no sabíamos qué era y nos fuimos; ahora ya sólo me falta vestirme de gitana”.

Viktor en cambio no habla español, sólo inglés y búlgaro. Es azafato de vuelo y entre su “top ten” de ciudades está Granada. “Me gusta este concepto, es muy colorido. La gente está animada y es muy cercana”. El nexo de ambos, Javier, es la pareja de Alexandra. “Hemos cogido vacaciones y nos hemos acercado a Granada para ver a la familia y venir al Corpus”, admite.

Saltando de caseta en caseta cual ardilla en bosque frondoso Francis Megías abre las puertas de La Chica Flamenca. Aclara que “somos nuevos aunque otros años hayamos montado casetas bajo los nombre de Bamboleo y Maruja Limón, pero este por ejemplo es la primera vez que estamos en la Federación de Caseteros”, para la que sólo tiene buenas palabras: “Nos ayudan mucho en todo lo que necesitamos. Nos han asesorado por ejemplo en cómo cumplir los requisitos para ser una auténtica caseta tradicional”.

La caseta Popurrí no es exactamente nueva, pero sí que ha cambiado de ubicación y temática. Aunque si hay una que ha triunfado sobremanera entre las debutantes, esa es La Malafollá; que como puede imaginarse alimenta todos los tópicos ‘granaínos’.

No en vano, sirve tanto rebujito como su variante local: el ‘bulanico’. Ambiente garantizado y comidas de empresa por doquier. Y “musicote”. Desde los Cinco Sentidos de Dvicio y Taburete hasta el “Está soltera, está de moda”. Calma, que lo mejor está por llegar.

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