Covirán Granada | A aro pasado

Una competición asimétrica

Thomas Broplen, durante el partido ante el equipo de Lérida. Thomas Broplen, durante el partido ante el equipo de Lérida.

Thomas Broplen, durante el partido ante el equipo de Lérida. / Antonio L. Juárez / Photographerssports (Granada)

No fue el retorno deseado. La derrota ante el equipo de Lérida es de las que duele, pero puede entenderse.

La sobre el papel superioridad del Covirán Granada sobre los catalanes quedó en nada porque el partido que ambos conjuntos tenían pendiente no se disputó sobre la base de la igualdad de condiciones, pues se midieron un equipo que llevaba más de 40 días –¡se dice pronto!– sin jugar un partido y otro algo más rodado.

Quiérase o no, estar inmerso en el ritmo de la competición supone un plus importante cuando el que está enfrente no lo tiene. Sobre la pista de juego, que los de Pin no pisaban para afrontar un encuentro desde justo antes de la pasada Navidad, se notó que a los jugadores rojinegros les falta ese punto que da jugar partidos. A algunos más que otros.

Bamba Fall tuvo momentos espectaculares en las zonas. Bamba Fall tuvo momentos espectaculares en las zonas.

Bamba Fall tuvo momentos espectaculares en las zonas. / Fundación CBG

Por lo tanto, urge recuperar el tono, las distancias, el estado físico... etc, para intentar cerrar la segunda vuelta de la primera fase de esta asimétrica temporada de la mejor manera posible.

¿Injusticia?

Está claro que el mundo no es lo mismo desde que todos pusimos a Wuhan en el mapa. El Covid-19 no sólo ha segado un número impresionante de vidas –es España ya sobre unas cien mil dicen los de las funerarias, que de esto saben un rato–, sino que ha cambiado la vida de todos.

El baloncesto, como otras actividades, se ha visto afectado por la pandemia y sus competiciones se han tenido que reinventar para evitar echar la persiana. El resultado lo ha sufrido en sus carnes el Covirán en lo que va de 2021, que ha tenido que esperar a que entrara febrero en escena para jugar su primer partido del año, tal como se vio ante los ilerdenses, que sacaron provecho de las circunstancias.

Está claro que esta temporada tan especial unos equipos se verán perjudicados y otros, beneficiados. O ambas cosas a la vez según los momentos. Lo que sí está claro es que los aplazamientos de encuentros traen consigo que puedan enfrentarse dos equipos no están en igualdad de condiciones.

Prohibido despistarse

No quedan muchos partidos y la clasificación del grupo del Covirán está apretada. Es cierto que el conjunto granadino tiene que jugar hasta tres partidos que tiene pendientes, pero tendrá que disputarlos a sabiendas que necesita sumar victorias para alejarse del corte que determinará en qué grupo jugará la segunda fase.

En condiciones normales debe estar con los que lucharán por el ascenso, pero tiene que tener la lección bien aprendida de lo sucedido el pasado martes. En otras palabras, el cuadro rojinegro tiene que ser consciente de que está en desventaja por estar falta del ritmo y la tensión que da la competición y que sus rivales intentarán sacar fruto de ello.

La primera victoria de 2021 espera como agua de mayo. Este domingo habrá una nueva oportunidad para ver el estado del equipo. Será en Gerona.

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