Granada pasa olímpicamente de la Titan
Apenas un centenar de personas acude a la zona del podio en los instantes álgidos
La caravana multicolor de la Milenio de Granada Titan Desert se trajo la canícula del Sáhara marroquí a la provincia. Menudo calor que hizo ayer en Granada, desde la Hoya de Guadix y la Rambla de Fiñana hasta Los Blancares y el Tocón ¿se puede decir de Quéntar? Es para diferenciarlo del que hay cerca de Íllora) y la misma Sierra Nevada.
Los organizadores de la carrera, bien llamada el 'Dakar de las bicicletas', depararon una última jornada no apta para blandos o blandas, con recorridos duros bordeando el macizo serrano, lo que hizo que la llegada a la zona de meta en la explanada del Palacio de Congresos fuera un goteo continuo de ciclistas que, nada más bajar del altar de la Titan Desert, se fundían en abrazos y besos cálidos, sentidos y plenos de orgullo. Todos los que han terminado no sólo han concluido una simple carrera ciclista, sino que han vencido la aridez del desierto y la dureza del Atlas más oriental. Emocionaba ver a grupos de amigos de toda la vida saltando e inmortalizando la llegada a la ciudad de la Alhambra bañados en cava catalán (en esta carrera, no podía ser menos), o a corredores demacrados por la carrera como el granadino Antonio Martín, que atendió a la prensa casi sin articular palabra por su dolor de piernas ("en los últimos días he corrido con una", se lamentaba) y deseando abrazar a su pareja.
Entonces, entre tanto esfuerzo, daba pena ver lo desangelada que estaba la zona de meta. En los momentos álgidos, cuando entraron los Roberto Heras, Óscar Pereiro o Milton Ramos, a duras penas se llegaba a las 100 personas vitoreando. Conforme el lustre de los participantes decaía, menos asistencia se daba en la zona. Sólo los transeúntes habituales de la zona veían alterado su paseo del sábado tarde con una mirada pasajera y extrañada. "¿Qué es esto?" se preguntaban sus miradas. Poca difusión y poca repercusión, pues, parece que ha tenido el primer gran acto deportivo patrocinado por el milenario del Reino de Granada. Si no hubiera sido por los familiares de los participantes, el fracaso de público granadino en la arribada a casa de la Titan Desert hubiera sido aún peor.
Además, tan sólo se dejó ver la gerente del consorcio Francisca Pleguezuelos, y apenas media hora. Fue la única cara conocida de Granada en la zona, luego sólo se escuchaba hablar en catalán entre la organización, que fue ejemplar. Con tanto bombo que se le ha dado a la carrera y el poco éxito de puertas afuera, al público en general le cabe preguntarse cuánto se invierte en una prueba que no levanta pasiones mientras que los grandes clubes de la ciudad mendigan por un patrocinio suculento.
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