De la lesión por atropello a la medalla olímpica: cinco meses de superación para Ana Alonso
“Siempre dije que no iba a cambiar mis objetivos, que iba a luchar por el oro en el relevo y por la medalla del sprint. La gente me miraba como que estaba loca, que no iba a llegar a los Juegos, y aquí está la medalla. Ha sido súper duro, pero he tenido muchísima gente que ha creído en mí: mi familia, los fisios, mi entrenador, mi psicólogo y todo el equipo de España, mis compañeros... He sentido mucha fuerza a pesar del camino que he tenido y me siento muy afortunada”. Con esas palabras Ana Alonso Rodríguez, la medallista olímpica granadina mostró su emoción al término de la prueba.
Sin duda, la granadina es una de las figuras más destacadas de la selección española de esquí de montaña, conocida por su resiliencia, constancia y competitividad en todas las disciplinas. Tres características que ha puesto en práctica a lo largo de su carrera deportiva y, sobre todo, desde que a finales del mes de septiembre fue atropellada en el cruce de Pinos Genil cuando entrenaba en bicicleta. Cinco meses de duro trabajo, sin parar, para lograr un objetivo. Ya puede respirar tranquila porque el esfuerzo mereció la pena.
Criada en un entorno esquiable, Ana comenzó a practicar esquí alpino a los tres años antes de competir en esquí de fondo durante diez años. Su introducción al esquí de montaña llegó gracias a amigos de su padre, quienes la guiaron en sus primeras salidas a la montaña. Con una sólida formación en resistencia y un dominio técnico del esquí, la transición al ‘skimo’ fue algo natural. Impulsada por el deseo de mejorar año tras año, abrazó este deporte por su integridad y la constante oportunidad de desafiarse a sí misma, mientras que la inclusión del esquí de montaña en el programa olímpico fortaleció aún más su motivación.
Fuera de las carreras, ‘Anita’ valora el tiempo que pasa con su familia y amigos, manteniendo así un equilibrio fuera del deporte de élite. Ya es historia del deporte granadino.
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