Covirán Granada | A aro pasado

Un equipo en mayúsculas

  • Los de Pin demostraron una vez más en Coruña que no dependen de ningún jugador

Xabi Oroz gozó de casi 25 minutos ante Coruña. Xabi Oroz gozó de casi 25 minutos ante Coruña.

Xabi Oroz gozó de casi 25 minutos ante Coruña. / Photographerssport

Cuando pocos confiaban en que el conjunto de Pablo Pin sumara dos triunfos ante tantas ausencias por lesión, el bloque de jugadores rojinegros dio en apenas cuatro días un paso al frente para asentarse en la zona de play offs a falta de siete jornadas para que concluya la temporada regular. Si ya la victoria del pasado sábado fue fundamental para alejar a un rival directo como el Levitec Huesca, vencer en tierras gallegas tras un larguísimo viaje y sin apenas tiempo para descansar dice mucho del compromiso de los jugadores del Covirán, que si algo han demostrado es una gran unión.

Orgullo

Una unión que provoca que los seguidores rojinegros estén muy orgullosos de ellos pues nadie esperaba que a esta altura de la temporada los nazaríes se hayan asegurado la permanencia en la LEB Oro un año más siendo un recién ascendido. Pero es que además, salvo catástrofe, su posición para pelear por el ascenso a la Liga Endesa (ACB) es ideal. La dinámica en la que ha entrado el conjunto granadino y el punto de confianza que ha adquirido tras las últimas victorias no hacen más que confirmar que cuando se configuró la plantilla, se acertó de pleno.

El factor Rubio

Un claro ejemplo y que da ejemplo jornada a jornada es Guille Rubio. El veterano pívot, que muchos creían que vendría a Granada a pasearse y cerrar su carrera sin excesiva exigencia, se está convirtiendo en la referencia de los de Pin. En Coruña lo demostró con un total de 22 puntos y siete rebotes además de un pleno de acierto en los lanzamientos de tiros libres. El mejor jugador de la temporada apareció cuando más lo necesitaba su equipo y bien que lo agradece su técnico.

Sin dependencia

Cuando se planificó la campaña el objetivo era tener un bloque en mayúsculas que no dependiera de nadie y que permitiera seguir teniendo opciones cuando su jugador más en forma tenga un mal día. Y así está ocurriendo en este Covirán. Porque si el pasado sábado fue Carlos Corts el que dio una auténtica exhibición ante Huesca, el martes fue Rubio, que contó con la ayuda de un buen Devin Wright y un gran Joan Pardina, que logró un doble-doble al sumar trece puntos y diez rebotes. Al margen de Manu Rodríguez y Carlos de Cobos que también superaron los diez puntos. En definitiva, un equipo en mayúsculas.

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