El enfermo no da para más (50-68)

Cb granada-girona fc · la crónica

Con tan sólo seis efectivos de la primera plantilla, el conjunto rojiverde ve como el Girona se lleva la victoria del Palacio. Los jugadores no bajan los brazos en ningún momento

Javi Hernández trata de anotar en una penetración por la línea de fondo.
Javi Hernández trata de anotar en una penetración por la línea de fondo.
Pablo Expósito / Granada

23 de enero 2012 - 05:02

El enfermo no da para más. Es así de claro. El Club Baloncesto Granada lo intentó pero al Girona le bastaron los 45 años de Darryl Middleton y el acierto puntual desde la línea de 6,75 metros para llevarse la victoria (50-68) de un Palacio de los Deportes al que el cambio de horario dejó más desolado que en anteriores fechas. Apenas cuatrocientos valientes se dieron cita en el recinto del Zaidín en la mañana de ayer.

La derrota no fue culpa de Curro Segura, ni de los pocos jugadores profesionales que quedan en el barco, ni siquiera de los canteranos. Más bien todo lo contrario. Su esfuerzo y amor propio están aportando dignidad al plano deportivo dentro del derrumbe general que vive la entidad.

El choque no tuvo demasiada historia. Los pupilos de Zan Tabak fueron por delante desde el salto inicial y sólo vieron peligrar su victoria cuando el conjunto rojiverde atravesó momentos de lucidez en el arranque del tercer cuarto. Clarividencia que desapareció tan pronto como vino.

Los primeros intercambios de canastas fueron un espejismo. Y es que, como suele ocurrir en las últimas fechas, el equipo visitante saltó al parqué del Palacio con más intensidad que el nazarí. Un parcial de 0-6, comandado por Middleton, dio el primer estirón al marcador situándolo en 4-12. Algo que hizo pedir tiempo muerto a Curro Segura.

El técnico granadino optó entonces por rotar y dar oportunidades a los canteranos. La frescura de éstos permitió al CB Granada defender con más alegría las líneas de pase y evitar que la sangría fuera a mayores (10-14, a 1' 36'') de la mano de la dupla Fernández-Coego. Con un 10-16, que no fue más debido a los fallos bajo canasta de los nazaríes y en el tiro exterior de los catalanes, se llegó al término del primer cuarto.

El inicio del segundo acto trajo consigo muchos errores en ambos lados de la canasta. Eso sí, los hombres de Zan Tabak fueron los primeros en despertar y se estiraron (12-22). Parecía que los jugadores entrenados por Curro Segura estaban sin ideas en ataque. A 5'14 el preparador nazarí volvió a parar el encuentro para intentar medicar al enfermo. El entrenador del CB Granada se decidió por una zona 2-3 para intentar cambiar la cara al partido. Sin embargo, el problema estaba en pista delantera.

Tras varias jugadas de tanteo, Middlenton empezó a encontrar huecos en la endeble zona granadina. Esto unido a los primeros aciertos en el tiro exterior por parte de los gerundenses, provocó que el choque se rompiera del lado de los visitantes (15-32 a 2,21).

Sólo la veteranía de Jesús y Coego (19 de los 21 puntos del equipo) impedían que los granadinos no rozaran el ridículo en anotación al descanso (21-36).

El paso por vestuarios devolvió a un conjunto nazarí pletórico de casta y orgullo que llegó a rebajar la distancia a 28-38 con un triple de Jesús Fernández a 6,46'' para la conclusión del tercer acto. Tabak no quiso problemas y pidió tiempo muerto para recolocar a los suyos antes de que los granadinos se les subieran a las barbas.

Los de Curro Segura se animaron y la grada, que también se lo creía, empezó a respaldarlos mediante cánticos. De hecho los granadinos tuvieron varias posesiones para bajar de la psicológica barrera de los diez puntos. Fue Jesús el que lo consiguió tras varios intentos (30-38, minuto 25). A los gerundenses se les achicó el aro mientras que los locales lo veían como una piscina. Un mate de Coego, que refrendaba un parcial de 11-2, acabó por meter en el partido al equipo y a la grada.

No obstante, pronto la realidad de la remontada se empezó a convertir en utopía. Girona respiró con cuatro puntos consecutivos desde la línea del tiro libre, y volvió a instaurar la barrera psicológica de los diez puntos (32-42).

Con Rai López en el puesto de base, el equipo volvió a las andadas. Varias pérdidas, un triple de Guirao y dos tiros libres después, el partido volvía a estar muy cuesta arriba. 34-48 al final del tercer cuarto, con Jesús Fernández y José Manuel Coego sumando 32 de los 34 puntos del conjunto nazarí.

Con Luis López en las labores de director de orquesta comenzó el último acto. Sin embargo, las cosas no cambiaron; más bien empeoraron. Y es que la desventaja no dejaba de crecer (34-52). La sequía anotadora en ataque y la debilidad defensiva acabó por finiquitar el choque (34-55).

Los últimos instantes sirvieron para ver el buen hacer de Fede Uclés y para que el público rindiera las ovaciones de la mañana al incombustible Jesús Fernández y al hijo pródigo Nacho Ordín, testigo de cuando las cosas se hacían bien en este club.

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