Érase una vez
Agustín Martínez
Nos deja un caballero
El Tour de Francia confirmó la supremacía de Chris Froome, que firmó un triplete histórico, así como el frenazo en las ambiciones del 'sueño amarillo' de Nairo Quintana y la necesidad de relevos urgentes en el ciclismo español, que cerró un balance con el triunfo de etapa de Ion Izagirre y el sexto puesto de Alejandro Valverde en la general.
Froome es el rey del Tour. Ha ganado tres de las últimas cinco ediciones y mostró una superioridad aplastante ante rivales que no mostraron ambición ni fuerzas. Indudable la fuerza de Froome, ganador indiscutible, y probada fue la ineficacia de sus rivales. Nadie lo trató de tú. Su rival natural, Nairo Quintana, en ningún momento entró en combate y mostró su versión más débil.
Otro aspecto a destacar del Tour fue la preocupante situación del ciclismo español mostrada en la mejor carrera del mundo. Los viejos rockeros que han sostenido el andamiaje en la última década empiezan a anunciar la retirada. El primero de ellos, Purito Rodríguez, que en la jornada de descanso que tuvo lugar en Andorra anunció que a final de la presente temporada colgará la bicicleta. Aquel día ya no estaba en carrera Alberto Contador: en principio la baza española para la general, pero un par de caídas lastraron al madrileño, quien optó por tirar la toalla.
Y Alejandro Valverde fue con 36 años el mejor español clasificado, sexto a 6.16 de Froome. Al Bala lo siguió Purito Rodríguez, séptimo. Un balance que no debe contentar al ciclismo español, que espera relevos como agua de mayo.
¿Quién tomará el relevo en el pelotón español? Contador y Valverde no se rinden, pero por edad y calidad el dedo señala a Mikel Landa. El vitoriano, gregario de lujo de Froome en el Tour, debe confirmar las expectativas cuanto antes. Y, si otras promesas como Marc Soler o Rubén Fernández despuntan, serán bienvenidos.
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