Covid-19

Albolote, el pueblo de Granada en fase 1: un zafarrancho de supervivencia

  • La vida en el primer gran municipio y el más cercano a la capital que decreta autoconfinamiento reduce su ritmo y los comercios son los que más sufren las medidas

Una mujer pasa ante una terraza vacía en Albolote Una mujer pasa ante una terraza vacía en Albolote

Una mujer pasa ante una terraza vacía en Albolote / Jesús Jiménez (Photographerssports)

¿Cómo es retroceder fases en la desescalada del coronavirus? Es una pregunta que muchos se han hecho en los dos últimos meses, y que todos quieren saber pero no vivir en sus propias carnes. En Albolote desde este jueves experimentaron algo así. La población se despertó con la incredulidad del anuncio del Ayuntamiento la noche anterior: quedarse en casa en la medida de lo posible, no desplazarse, y el cierre de parques, instalaciones deportivas y limitar el uso de edificios municipales. Es decir, volver a algo parecido a la fase 1, según las propias palabras del alcalde, Salustiano Ureña.

Albolote es el primer gran municipio de la provincia y el más cercano a la capital en el que el Ayuntamiento ha tenido que tomar cartas ante los rebrotes de coronavirus, una treintena hasta el momento, y que podría doblarse si todos los test realizados durante el jueves en el centro de salud de la localidad salen positivos. "Hay varios focos que no podemos acotar y todavía no podemos decir que esté la situación controlada", comentó en la tarde de hoy el regidor alboloteño, sabedor de que algunos vecinos le tachan de "alarmista" y que otros entienden la situación.

Albolote, a simple vista, parecía vivir ayer un día normal. Normal dentro de una situación de pandemia, claro. Un rato en la Plaza de España, frente al Ayuntamiento, para terminar por hacerse una pregunta: ¿Cómo se puede distinguir la nueva de la vida cotidianidad? El devenir de los alboloteños iba acompañado siempre de una bolsa de plástico en las manos, un carrito de la compra a rastras, y muy pocos, puede decirse que casi nadie, sin un objetivo concreto al que ir. Movimiento sí, pero a un ritmo perezoso como el sol de septiembre.

El Metro recoge pasajeros en la cabecera de Albolote El Metro recoge pasajeros en la cabecera de Albolote

El Metro recoge pasajeros en la cabecera de Albolote / Jesús Jiménez (Photographerssports)

Dos hombres mayores están sentados en el escalón de un comercio cerrado y charlan con distancia de seguridad y mascarillas puestas. Afirman ver lo de todos los días. Pero no era así. Era un espejismo. Juan regenta el Bar Carol. No hay alboloteño que no conozca el lugar. Más céntrico sólo está la Iglesia de la Encarnación y el Consistorio. Aun así, "lo normal es que a estas alturas llevara ya 400 euros de caja y ahora mismo sólo van 110".

Es casi la una de la tarde y el tirón de los desayunos no se ha notado y el bar está prácticamente vacío, tanto por dentro como por fuera. "Estamos al 75% de lo que vendemos habitualmente. Entiendo la medida pero podían haber dado alguna ayuda. En Armilla, el dinero de las fiestas se lo han dado a los negocios y cada uno ha tocado a 1.000 euros", se queja Juan resignado mientras en la terraza un vecino con pelo largo, perro grande y gafas pastilleras aguarda a que le atiendan sin tener puesta la mascarilla. No se la había quitado. Directamente no la llevaba.

Fachada del Ayuntamiento de Albolote Fachada del Ayuntamiento de Albolote

Fachada del Ayuntamiento de Albolote / Jesús Jiménez (Photographerssports)

David y Tina son de los que madrugan. El primero trabaja en la emisora municipal y lo que vio por la mañana más bien le recordaba a "un domingo" que a un jueves. La segunda trabaja en El Torreón, aunque no es de Albolote y llega al pueblo en el Metro. "Lo normal es que haya gente corriendo o paseando, pero esta mañana temprano no he visto a nadie", relata mientras se dirigía a la parada del Metropolitano, que no daba la impresión de estar en hora punta aunque lo fuera.

Javier es otro alboloteño que se pregunta qué va a pasar con los colegios, ya que uno de sus hijos empieza la próxima semana, y que pone en el foco en las habladurías que hay en el pueblo sobre dónde están los focos. "Han dicho que en la Avenida Colón, en el Torreón, que si ha sido una boda, un cumpleaños de gente joven... Un vecino me decía esta mañana que 'vayamos a ver el Mercadona', que reabrió el pasado sábado y había 'una pila de gente'", elucubra. De momento, según las cifras oficiales del IECA, en Albolote se han detectado 17 casos en la última semana, cuando en la anterior fueron solo 2.

Un parque, acordonado Un parque, acordonado

Un parque, acordonado / Jesús Jiménez (Photographerssports)

Donde más palpable se hacían las restricciones eran en los lugares de esparcimiento. El portón del Parque Guaynabo impresionaba de nuevo al verlo cerrado, con un cartel prohibiendo su entrada, y la desazón al ver los parques infantiles y los columpios precintados otra vez retrotraía a los vecinos a tiempos peores y tristes.

Todo lo contrario que en los polígonos industriales, donde había quienes no se habían enterado del bando del Ayuntamiento y de las peticiones a los vecinos. Como Braulio, que entraba en una nave de repuestos. "No lo sabía. Me lo han dicho esta mañana desayunando. Pero me da igual, yo siempre me pongo dos mascarillas y en invierno hasta un pañuelo", sonríe orgulloso detrás de su doble capa protectora.

Dos ancianos conversan con distancia, pero fuera de sus casas Dos ancianos conversan con distancia, pero fuera de sus casas

Dos ancianos conversan con distancia, pero fuera de sus casas / Jesús Jiménez (Photographerssports)

Que Albolote sea ahora el epicentro del coronavirus en Granada no deja de preocupar. La movilidad es intensa en un municipio de casi 20.000 habitantes, cabecera del Metro, sede del Polígono Juncaril, y lugar de trabajo de muchos granadinos de fuera de la localidad. En las más próximas se mira con recelo y atención lo que pasa en el pueblo vecino, aunque no han optado por seguir de forma voluntaria medidas similares. La noticia, eso sí, corrió como la pólvora. Julia, que espera turno ante la oficina de Correos de Maracena, se enteró en la misma noche del miércoles. "Está al lado, la gente viene en el Metro... Yo tomo mis medidas, pero la gente no sé", expresa esta joven, mientras que María Angustias, que también espera en la puerta del servicio postal con disciplina, expresa sus resquemor ante la cercanía de Albolote: "Estamos al lado pero hoy veo la misma gente que ayer por la calle".

El Metro pasa por delante del cementerio de Maracena hacia Albolote. Va todo lo lleno que puede. Retroceder de fase era esto.

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