Atrapados en Kinépolis por 500 metros: taxis de ida pero no de vuelta

Sólo un vehículo de transporte público tiene la potestad en Pulianas de atender a toda la población del municipio y a los visitantes que, especialmente los fines de semana, llegan hasta el centro comercial

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C. R. /Granada

19 de octubre 2008 - 01:00

Si un ciudadano acude a Kinépolis y quiere volver a casa en taxi tiene un problema. El problema se convierte en un problemón si la escena se produce en fin de semana, días en el que el centro de ocio recibe cientos de visitas de granadinos, y cuando la demanda de este servicio de transporte se duplica. Definitivamente, en estos casos, salir del centro comercial y de ocio es toda una odisea.

Y ¿por qué? La razón es sencilla: un sólo taxi es el único que tiene la potestad de atender a toda la población de Pulianas y a la población flotante que llega al recinto comercial y de ocio durante los sábados, domingos y días festivos entre las 8 de la mañana y las diez de la noche. Una locura para los ciudadanos, que sólo dependen de un automóvil.

Este periódico ha comprobado 'in situ' el desamparo que puede sentir cualquier familia que acude al cine y tenga que volver a cualquier barrio de Granada en este servicio público. Y la situación fue la siguiente. Se realizó la siguiente demanda: "Por favor, un taxi para Kinépolis". La respuesta fue tajante: "Tiene que llamar al taxi del pueblo, adiós". Ante ésto, cualquier ciudadano se queda a cuadros porqué ¿qué taxi del pueblo?, ¿cuál es el teléfono del taxista?. Se realiza un segundo intento -una nueva llamada que supone un gasto más en teléfono-: "¿A qué taxi llamo, dígame el teléfono, o por el contrario, dígame hasta que punto tengo que ir para que venga a recogerme?. Respuesta: "Señorita, el teléfono -que, por cierto, es un móvil y el coste de la llamada es mayor- está en las cabinas y si quiere un taxi de Granada tiene que acudir a la calle Merced Alta".

Así fue y así es. Cualquiera que quiera tener la seguridad de que vayan a recogerle tiene que andar unos 500 metros y plantarse en la calle Merced Alta, la última que atiende el servicio granadino o, por el contrario, esperar que el taxista de Pulianas esté disponible justo en el momento de la llamada.

Kinépolis, en Pulianas, es sólo un caso de la problemática de las fronteras de este medio de transporte. El aeropuerto Federico García Lorca Granada-Jaén, dentro de los términos de Santa Fe y Chauchina, Sierra Nevada o la propia Fermasa y el futuro Parque Tecnológico de la Salud en Armilla se encuentran en la misma situación, en la que los perjudicados más directos, son los ciudadanos.

La pregunta está clara: ¿Qué ha pasado con el acuerdo Metropolitano del taxi?

¿Realmente, apuestan los taxistas por esta unión? Las opiniones al respecto están divididas. Precisamente, el taxista de Pulianas con el que este periódico se ha puesto en contacto considera que el acuerdo debe materializarse porque se ofrecería un mejor servicio. Los de la capital, a estas alturas, son más reacios a llegar a un acuerdo aunque no llegan a la mayoría. Así las cosas, la situación es que cada fin de semana, hay cientos de ciudadanos que se las ven y las desean para salir de Kinépolis y sobre todo para pasar una tarde de asueto en el cine o cualquier tienda. Entre entradas, cervezas, llamadas y taxis sale como se suele decir, 'por un ojo de la cara'.

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