"Compartimos la ilusión generada pero con prudencia, queda mucho trabajo por hacer"

juan ramón garcía. presidente del consejo de minas de alquife slu

El representante de la firma que retomará la actividad minera en Alquife advierte de que hay que "afinar" el proyecto a las recomendaciones dadas por las diferentes administraciones

Juan Ramón García, esperanzado por la trascendencia del proyecto, se incorporó al mismo una vez que ya estaba en marcha.
V. Gomariz Belda Granada

03 de octubre 2015 - 01:00

-Hace cuatro años comenzó a hablarse de la reapertura de Alquife. ¿Ha sido largo el camino?

-Sin duda, con mucho trabajo por parte de mucha gente. Es verdad que respecto a los medios alguien tiene que darle visibilidad al proyecto pero lo cierto es que detrás hay un equipo de dirección formado por cuatro personas, dos españoles y dos alemanes. Funcionamos de una forma cuasi colegiada y lo más coordinados posible repartidos en distintos ámbitos como el financiero, jurídico o logístico. Luego hay un equipo técnico que ha trabajado mucho en todo esto y empresas de primera fila que nos han ayudado en la confección de los distintos informes. No es una cuestión sencilla. Ahora nos queda un gran trabajo por delante.

-¿Ha merecido la pena la espera?

-Sí, en este proyecto tan complejo nosotros hemos trabajado mucho al igual que las administraciones. Han intervenido distintos departamentos de las mismas, especialmente de la Junta de Andalucía y del Gobierno central. En términos generales se ha hecho un trabajo de calidad. Cuando uno está en una tramitación compleja y larga como esta a veces parece que las cosas no avanzan a la velocidad que a uno le gustaría. Cierto es que en ocasiones surgen ineficiencias y errores por parte de todo el mundo, incluidas las nuestras, que no hacen que las cosas marchen como uno quiere.

-¿Por qué se fijó Minas de Alquife SLU en este yacimiento?

-Los accionistas por unas circunstancias de mercado, en principio inmobiliario luego de fincas, hacen esta inversión en suelo y luego desarrollan el proyecto minero. Yo me incorporo cuando la intención de desarrollar este último ya está en marcha. En esos momentos el precio del hierro estaba en una situación muy favorable. Eso animó a intentar desarrollar el proyecto y gastar un montón de dinero. En eso estamos.

-Son 250 millones de euros de inversión.

-Sí, es una cifra que hay que matizar ahora. Los trabajos que se han hecho previos apuntan a esa cantidad. Al no haber tenido los derechos mineros hasta ahora no podíamos acceder a la mina y en consecuencia no se podían hacer ensayos. Se ha trabajado en base a todos los archivos de la Compañía Andaluza de Minas, que eran muy buenos y que ahora hay que comprobar.

-La ilusión ha vuelto a la comarca. ¿Qué le parece?

-Compartimos esa ilusión pero también con prudencia y sentido de la responsabilidad. Queda mucho trabajo por delante. Hay algunas incertidumbres en el aire que desafortunadamente no depende ni de nosotros ni de los vecinos. La situación de los mercados de los metales en general está muy complicada en estos momentos. Hay una caída de precios espectacular con pérdidas del 30% del valor en bolsa. Esto nos puede afectar a todos de una manera negativa. Estamos en un momento económico en el que ciertamente es para invertir. Supongo que en un poco tiempo esta situación revertirá. También es verdad que si tarda más de lo que uno espera le puede coger con un paso mal dado. Con lo cual los inversores están preocupados.

-¿Este contexto puede complicar o alargar los plazos del proyecto?

-Esperemos que no, porque realmente nos movemos en un contexto de prudencia y los plazos que estimamos en estos momentos creemos que se pueden cumplir razonablemente. Si no fuera así, habría habido una cierta hecatombe en los mercados que nos impediría, no solo a nosotros, desarrollar los proyectos. Algo que supongo que no va a ocurrir.

-¿Dentro de las actuaciones que acometerán, qué es lo que urge?

-Hay que cumplir las condiciones que en la tramitación administrativa se nos ha impuesto. Ahora hay que afinar el proyecto y ajustarlo a las prescripciones dadas por los distintos organismos. Por otro lado, ya que tenemos el acceso a la mina habrá que hacer sondeos de comprobación y sobre todo, algunas zonas donde no había suficiente información habrá que hacer una campaña complementaria para empezar a preparar los accesos, servicios, abastecimiento energético... En cuanto al desembalse de agua, se inicia un proceso seguramente largo con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para definir los caudales. A partir de ahora, entre la tramitación y el desagüe de la gran corta pueden pasar cuatro años.

-Del millar de puestos de trabajo que se van a crear, 700 serán indirectos. ¿De qué forma esperan que se traduzca en la zona?

-Cuando se genera empleo directo hay una serie de servicios y actividades relacionadas (suministros, pequeños o medianos talleres que den servicio de mantenimiento o reparaciones) a partir de otros aspectos sociales como la hostelería con el tráfico de personas que va y que viene... Eso genera actividad.

-¿Consideran clave la apuesta de la Junta por el sector?

-Absolutamente, la apuesta de la Junta por poner en valor los recursos mineros de Andalucía y dar un marco de desarrollo a las empresas que puedan generar actividad y empleo me parece clave. Es verdad que lo hacen de una manera muy garantista, en el sentido de poner unas condiciones muy rigurosas pero que se pueden entender, especialmente desde la experiencia que hubo con el apagón minero entre las décadas de los 80 y 90. Se cerraron las minerías y se generaron unos pasivos ambientales, sociales y laborales que de forma muy costosa tuvo que asumir la Junta. Ahora pone cautelas en términos de avales, exigencias de restauración... que garantizan también que estos proyectos -muchos de ellos con vida limitada, para el nuestro hablamos de unos 20 o 25 años- no dejen los yacimientos patas arriba.

-¿Qué volumen de hierro tienen previsto extraer al año?

-La previsión es que cuando estemos a velocidad de crucero, en unos cuatro años, la producción esté alrededor de cuatro millones de toneladas de mineral al año. Acometeremos una excavación desde primeros de 2017 hasta que estemos en plena producción.

-La comarca del Marquesado históricamente no ha tenido fortuna en cuanto a grandes proyectos se refiere. ¿La consideran apta plenamente para el desarrollo de su actividad?

-En términos generales por supuesto. Las infraestructuras mineras se han desmantelado absolutamente y empezamos de cero, contamos con ello. Las viarias son buenas, es verdad que contamos con hacer un nuevo acceso por la antigua vía de ferrocarril para uso exclusivo de la mina y evitar determinado tipo de tráfico por las carreteras actuales. Las actuales vías de comunicación son suficientes para el inicio. Luego vamos a rehabilitar el ferrocarril desde Huéneja hasta las minas para conectar con la red general y transportar el mineral hasta Gádor en tren y en camiones hasta Almería y Carboneras.

-En su día, las conexiones ferroviarias fueron un inconveniente.

-Con Adif tenemos una relación muy fluida. A partir de ahí todo caminará con normalidad.

-¿En el futuro la actividad que genere la mina podría mejorar las comunicaciones en la comarca?

-No mucho, creo que las comunicaciones no son malas. La autovía está muy accesible, y nosotros no vamos a aportar nada especial en esos términos. Entendemos que está bien comunicada, no tenemos dificultades en relación a ello.

-¿Qué le parece que los antiguos propietarios vuelvan a reivindicar la titularidad de las minas?

-Es un planteamiento bastante recurrente en el que tenemos poco que decir. Ya hicimos público un comunicado en el que dejamos claro que Minas de Alquife SLU no tiene nada que ver con este asunto. Los terrenos fueron vendidos a unas compañías que no tienen nada que ver con nosotros, excepto que sí tenemos el acuerdo con esas compañías compradoras de esos terrenos para poder utilizarlos. Tenemos el acuerdo y ya está pero no tenemos nada que ver con ellas. Si hay un litigio entre las compañías que compraron a estos señores, o lo deja de haber nosotros no queremos saber nada del asunto porque no nos afecta para nada.

-La Ley le ampara a ustedes.

-En efecto. Tenemos la impresión de que alguna dificultad hay entre los compradores y los vendedores. Sabemos por lo que se ha publicado que la sociedad vendedora de estos señores que reclaman están en situación concursal y la relación entre los compradores es con los administradores concursales y ni siquiera con los propios vendedores de ese momento. Esperamos que arreglen sus diferencias y que así no haya polvareda alrededor de nuestro proyecto.

-Algo más de un año para la reapertura de la mina. ¿Cómo se la imagina a mediados de 2017?

-Espero que con mucha actividad, con muchas cosas ya hechas, algunas seguramente en construcción y si pudiera ser con algunos trenes ya circulando. Aunque a lo mejor en los primeros momentos hay que conducir el mineral directamente en camiones porque no nos dé tiempo a rehabilitar la línea férrea. Si en esas fechas pudiéramos tener algún barco cargando en Almería sería estupendo. Esto es más una ilusión que un pronóstico.

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