Entrevista a Manuel Martín Montero, presidente provincial de Vox Granada "Estamos incómodos con la gestión de Granada, pero de ahí a facilitar un gobierno de izquierdas hay un abismo"

  • El dirigente de Vox en Granada quiere que la formación "esté en el máximo de instancias posibles"

  • Para Martín, las instituciones merecen un "respeto" que escasea por parte de otros partidos

El presidente de Vox Granada, Manuel Martín, posa para este diario en la terraza del Hotel Salobreña. El presidente de Vox Granada, Manuel Martín, posa para este diario en la terraza del Hotel Salobreña.

El presidente de Vox Granada, Manuel Martín, posa para este diario en la terraza del Hotel Salobreña. / Noelia Gómez Mira

Manuel Martín Montero –Manolo, para su entorno– sabe bien de qué va la política. A sus 57 años ha sido ratificado como presidente provincial de Vox Granada en unas primarias en las que alguno debería "saber perder", en vez de azuzar a la candidatura ganadora de un partido autodefinido como "única alternativa por la izquierda y la derecha". Su bagaje dentro de la formación no es baladí. Aunque él no se considere "mano derecha de Abascal", sí que ha sido una de las personas cercanas al líder nacional e incluso de las impulsoras en la creación del partido. Sin embargo, no le gustan los alardes o los méritos y así lo demuestra al recibirnos para esta entrevista en el Hotel Salobreña Suites, el cual es de su propiedad. Se define simplemente como un "hombre de partido" que trabajará para que "Vox esté representado en el mayor número de instancias posibles". Eso sí, en caso de posibles pactos políticos el asunto está algo más tenso, al menos de cara al PP, pese a que su homólogo en la formación popular le haya dejado ya algún que otro guiño.

–Se puso al frente del partido al montarse una gestora tras la polémica salida de los dos anteriores presidentes, pero dijo que su carga era algo "circunstancial". ¿Qué ha cambiado para que decidiese presentar candidatura?

–Cuando entramos no era el mejor de los escenarios. Era el cese o dimisión de un presidente y teníamos una campaña electoral al día siguiente. Nos veíamos incómodos, pero de un año para acá hemos ido formando un equipo de trabajo que se ha ido ampliando de forma sostenible. Nos hemos encontrado capacitados para poder asumir esta responsabilidad.

–Había candidatos, como Ignacio Pozo, que aseguraban reunían los avales y no han pasado ni el primer corte. Esto ha hecho que parte de la militancia crea que hay 'mano negra' para que usted siga al frente…

–Las primaria eran un escenario buscado desde hace tiempo y esperándolas. A mí de pequeño, mi madre me decía dos cosas: que no sabía decir que no, algo que todavía me dura, y que no sabía perder. El saber perder es una cosa que hay que asumir con deportividad porque en la vida se pierde muchas veces. No es lógico que los que pierden le echen la culpa al que ha ganado porque esto es un escenario en el que unos ganan y otros pierden. Se ha visto que el que tenía el apoyo suficiente era yo. Si quieren estar cuestionándolo, allá ellos.

"No veo una mejoría en el PP, no lo reconozco. Parece una casta que se ha hecho endémica en las instituciones"

–¿Considera que su candidatura era "oficialista" como decía parte del sector más crítico?

–Candidaturas oficialistas como tal no las conozco. A mí nadie me ha designado. Ha sido una decisión que hemos tomado un grupo de personas sin que nadie de la estructura del partido nos lo haya dicho. En Jaén, por ejemplo, una persona muy identificada con el partido y cargo de responsabilidad finalmente ha renunciado a seguir, creo quizá que porque no se ha visto fuerte con los afiliados. Aquí te ponen y te quitan los afiliados, no hay más. Uno debe estar en armonía con la estructura y los dirigentes del partido. Si hay algún problema se discute, si hay que aceptar alguna directriz se acepta y si hay que poner alguna pega, también la ponemos. No veo el oficialismo ni que el partido designe a nadie. Las primarias son precisamente para que la militancia decida.

–¿Cree que hay falta de comunicación entre la dirección con las bases?

–Puede ser que sea un área mejorable. Puede ser que en eso haya que invertir tiempo y mejorar la situación. La comunicación se hace con un enews, tenemos algunos problemas con la oficialidad de algunos grupos de Whatsapp que al final los hemos abandonado porque no llegaban a ser operativos. Esa sensación que pueden tener algunos de que no les llegue toda la información habrá que mejorarla para poder llegar a la gente con más fluidez.

–Se le ha llegado a considerar "mano derecha" de Abascal. ¿Cómo repercute eso en Granada?

–No creo que sea la mano de Abascal, me gustaría, pero no. La relación ahora con el presidente no es como hace 15 años que lo conocía y podíamos hablar en cualquier momento. Por prudencia, y sabiendo la responsabilidad que tiene, hace tiempo que no hablamos. No he hablado con Santiago desde la última vez que estuvo aquí, que fue hace cinco o seis meses cuando iba camino de Almería. No tengo contacto telefónico con él. Soy un hombre de partido y creo que lo que se tiene que hacer es fortalecer los lazos que hay con la dirección nacional. Si alguno pretende desde Granada alejarse de lo que es la dirección nacional, flaco servicio estamos haciendo. Hay que trabajar en buena armonía.

–Vox tiene un discurso muy marcado a nivel nacional. ¿Cuál es el margen que hay a nivel provincial?

–Vox es un partido muy jerarquizado. Incluso a nivel provincial hay cargos que no los decidimos aquí. Hay tres vicesecretarías que se nombran directamente desde la nacional: Comunicación, Seguridad y Protocolo. No vamos a disimular. Podría ser un discurso muy romántico decir que somos independientes y tomamos nuestras decisiones, pero no es así. Hay que ser objetivo y honrado y decir que la dirección nacional marca muy bien las pautas y nuestro margen de maniobra es limitado.

"Hubo unos compromisos en el pacto de la capital y el PP no ha cumplido ninguno"

–¿Cuál va a ser la línea a seguir de Vox Granada?

–Hay mucho que hacer. San Agustín decía "escoge la belleza, el amor y haz lo que quieras". Dentro del buen camino se pueden hacer muchas cosas con muchas interpretaciones. Nuestro objetivo es que Vox esté representado en el mayor número de instancias posibles, mancomunidades, municipios, diputaciones… Estamos en un periodo incipiente en el que a pesar de tener 78 coordinadores ya nombrados, Granada tiene 173 municipios, algunos pequeños con dificultad para movernos y tenemos que intentar hacer grupos de trabajo en los que las sinergias empiecen a funcionar para convencer al mayor número posible de personas.

–En una entrevista a este diario, el nuevo presidente provincial del PP hizo un guiño a su formación al decir que le sería "fácil entenderse con Vox para llegar a acuerdos". ¿Cómo lo ve usted?

–Por él una declaración de intenciones, pero no sé si este hombre tiene cualidades telepáticas porque no hemos tenido contacto ninguno. Hubo unos compromisos en el pacto de la capital que creo que no han cumplido ninguno. Si él entiende que le es fácil llevarse con nosotros, con sentarnos y tratar temas concretos… No veo una mejoría notable en el PP, no lo reconozco. Están los de siempre, personas con muchos años, muy viciados con cargos, que llegan a asociar la persona al cargo político. No he visto ningún gesto de crítica interna. Ahora sale que a un estafador de poca monta la Diputación le dio la plataforma para que estafe y venda mil y pico billetes sin tener liquidez ninguna. Todavía no he oído a ninguno del PP decir que se equivocaron. Al PP no le veo capacidad de mejora. Hace falta que, con quien nos sentemos, sean personas que cumplan, sean serias y responsables. El PP parece una casta que se ha hecho endémica en las instituciones.

–¿Cómo ve la situación política en Granada? ¿Cree que Luis Salvador o el actual equipo de gobierno tiene fuerza suficiente para aguantar el mandato? ¿Vox podría retirarle los apoyos por no cumplir con su palabra?

–Estamos muy incómodos con la gestión del Ayuntamiento en líneas generales. Cómo se llevo el 2+2 pactado en Granada, el 4-0 pactado en Madrid… Las instituciones se merecen más respeto que el que esta gente les da. De ahí a que facilitemos un gobierno de izquierdas hay un abismo, porque estamos incómodos por un lado, pero estaríamos incomodísimos por el otro.

Martín Montero, durante la entrevista con Granada Hoy. Martín Montero, durante la entrevista con Granada Hoy.

Martín Montero, durante la entrevista con Granada Hoy. / Noelia Gómez Mira

–¿Y a nivel provincial? Porque Granada sigue teñida de rojo…

–Siempre se estaba hablando de las zonas que eran muy fieles al voto de izquierdas, pero estamos viendo que nuestra formación política, en el último sondeo de Metroscopia, es la primera fuerza en municipios como Vegas del Genil o Nívar, entre otros del Cinturón. Esa tipología de pueblos no eran feudos tradicionales de la derecha. Estamos demostrando eficiencia para manejarnos en sitios donde la izquierda ha tenido el monocultivo. En la visita de Macarena Olona a Víznar, nos esperaba el alcalde, que es de IU, para mí fue una imagen que rompió tópico. Podemos mostrar mucha eficiencia en lugares donde el PSOE y el PP ya no convencen a nadie porque han engañado a la gente muchísimas veces.

–Víznar ha arrastrado estos meses mucha polémica por el tema del albergue de inmigrantes y la inmigración es uno de los temas candentes de Vox. Incluso Macarena Olona criticó que, según dijo, el Gobierno daba 100 euros y un móvil a quienes llegaban en patera. ¿Cómo ve este tema?

–La inmigración ilegal siempre es un tema en el que somos clarísimos: la gente que viene tiene que hacerlo con sus permisos, con contrato de trabajo, con un nivel de poderse garantizar su sueldo y su forma de vida. Estamos en contra de la inmigración ilegal que viene a crear ghettos, a traer gente irregular, desconocida y que muchos de ellos también vienen buscando ayudas sociales, las cuales ya difícilmente llegan a los propios. No es lógico que si no podemos dar cobertura a los propios, nos dediquemos a predicar la caridad con los ajenos. Es como si a usted le gustase invitar a ronda de cervezas a los amigos en el bar, pero luego no es capaz de llevar a su casa una bolsa de comida. Pero lo que ahora confluye es un problema mayor, pues todo este movimiento migratorio sin control es un problema adicional con la pandemia. Sabemos que vienen personas portadoras, que algunos piden el alta en 48 horas y se les deja en libertad, sin papeles y sin que sepamos quién es, ni dónde está. Yo tengo un establecimiento hostelero y si vienen 45 personas a una celebración, tengo que tener sus datos, y lo hago con gusto, porque en caso de rebrote vamos a tener a los rastreadores que vayan siguiendo a esa gente. ¿Cómo es posible que el buenismo haga que seamos capaces de entender que hay gente que viene sin papeles, documentación, ni capacidad de localización, que los dejemos entrar y a las 24 horas les estemos dando el alta voluntaria? Si alguien me lo explica… Te pueden decir racista, xenófobo, o los insultos que la izquierda progre estime oportuno, pero no tiene lógica ni explicación ninguna.

"Te pueden decir racista u otros insultos progres, pero no tiene lógica el buenismo con la inmigración ilegal"

–Esto es en la línea de lo que ha defendido Olona. ¿Qué papel juega ella a nivel provincial?

–Es la representante de Granada en el parlamento nacional y la secretaria general del grupo parlamentario, un cargo de primera importancia en la formación. Esta muy activa y está haciendo más en preguntas e iniciativas legales por la presa de Rules —tiene relación directa con toda la comunidad de regantes de aquí—, por ejemplo, que toda la clase política de PP, PSOE, IU ha estado haciendo en 20 años. Ella es una referencia, un valor y un activo. Es una persona con una gran capacidad de trabajo que, a parte de llevar sus tareas de secretaria de grupo, siempre está trasladando las preocupaciones de nuestra provincia al parlamento nacional.

–Santiago Abascal llegó a decir que este era el "peor Gobierno de los últimos 80 años" y eso incluso incluye la dictadura. ¿Está de acuerdo?

–Habló en términos macroeconómicos, de lo que era la pérdida del Producto Interior Bruto. Evidentemente en la dictadura no había las libertades civiles que hoy tenemos y que todavía mantenemos. No se estaba hablando de eso, sino de una gestión de pérdida de PIB. Un de las inversiones más rentable para Granada, como Rules, que tarde 30 años en llegar es lamentable. Estos Gobiernos que crean 20 ministerios, consejerías, coches oficiales para todos, para abrir ahora la clientela política que se fideliza con sueldos oficiales, hacen muy poco servicio a la nación, la están parasitando.

–¿Vox es la única alternativa que existe?

–Por la derecha y por la izquierda, somos la única alternativa que existe. Otra cosa es que podamos conseguir los apoyos suficientes, pero dentro de la oferta política que hay, sin duda lo somos. Otra cosa es tener los apoyos y ahí ya está nuestra capacidad de convencer a la gente. Nos vamos encontrando que nuestro discurso está cada vez más asentado y hay más simpatía entre la gente.

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