Francisco Rodríguez, presidente provincial del PP de Granada | Perfil Francis, el niño pregonero que quiso ser alcalde y llegó a presidente provincial del PP

  • El alcalde de Alhendín, que hace una década tuvo que 'resucitar' a los populares a nivel local, tendrá ahora que cohesionar las dos alas internas en las que se divide el partido en la provincia

El nuevo presidente provincial del PP de Granada, Francisco Rodríguez. El nuevo presidente provincial del PP de Granada, Francisco Rodríguez.

El nuevo presidente provincial del PP de Granada, Francisco Rodríguez. / Daniel Rosell

A finales de los años 80, había un niño que recorría las calles de Alhendín pregonando a los regantes sobre cuándo llegaría el agua para sus cultivos. Su compromiso por ayudar a los demás pesaba más que su carácter tímido y así lo demostraba entre sus compañeros del colegio o el instituto, a quienes representaba como delegado de clase, una responsabilidad que ejercía con tesón y en la que ya empezó a exhibir tintes de lo que vendría a ser en el futuro: alcalde de su pueblo y la persona encomendada a dirigir y cohesionar el PP de Granada. Definido por quienes lo conocen como "un líder con un tono fuera de lo habitual, pero que ahora mismo es necesario", Francisco Rodríguez Guerrero, a sus 42 años, ya ocupa el despacho de la segunda planta de la calle Andrés Segovia, donde este lunes, apenas unas horas después de ser designado presidente provincial, ya había empezado a trabajar por su partido.

El gusanillo por la política lo tenía desde pequeño, pero también le venía por influencia familiar. La estrecha relación que mantenía con su tío Pepe Guerrero, alcalde de Alhendín a principios de los 2000, hizo que su vocación fuese creciendo hasta el punto de que con apenas 20 años ya era el presidente local de las Nuevas Generaciones del PP, unos años en los que mientras titubeaba entre sus estudios de Química y Trabajo Social, dedicaba los veranos a recorrer los pueblos de la provincia como técnico de sonido de la Orquesta Mediterráneo. Precisamente, fue con su tío como regidor cuando él comenzó su andadura profesional en la política.

Con 24 años, tras formar parte de la lista electoral del PP alhendinense en los comicios de 2003, Rodríguez fue nombrado concejal de Juventud, Deportes y Fiestas hasta que, en marzo de 2007, el estallido del Caso Marchelo por presunta corrupción urbanística hizo que llegase a la Alcaldía, de forma forzosa, ante la obligada salida de Guerrero, imputado en la investigación. Fue entonces cuando llegó su primera prueba de fuego: asumir el liderazgo de un partido roto a nivel local y de un municipio salpicado por los escándalos, cuando apenas quedaban dos meses para las elecciones municipales.

Arropado por el entonces presidente provincial del PP, Sebastián Pérez, Francisco Rodríguez trató de mantener el tipo durante unas votaciones que perdió por 134 apoyos, pero que no le hicieron cejar en su empeño de seguir, de liderar el partido a nivel local solo un año después y de volver a aspirar a la Alcaldía. Cuatro años más tarde, Francis, como le conocen en su pueblo, era investido alcalde tras ganar por mayoría absoluta las elecciones de 2011, una victoria que fue muy tenida en cuenta dentro del partido y que lo elevó hasta la Diputación. Sebastián Pérez, entonces presidente de la institución provincial, lo designó diputado de Deportes, área a la que siempre ha estado muy ligado al ser entrenador de fútbol sala, deporte que ha potenciado siempre en su municipio, hasta hacerlo referente en la provincia.

Fue en aquella época en la que coincidió con el ahora senador y alcalde de Güéjar Sierra, José Antonio Robles, con quien mantiene una estrecha relación desde entonces y que, precisamente, ha sido una de las figuras que, de una u otra forma, lo han elevado hasta la presidencia provincial del PP. Y es que la negativa de hacer a Robles secretario general por parte del ya expresidente granadino y actual delegado de la Junta, Pablo García, ha sido uno de los aspectos clave para que Génova, en comunión con el PP Andaluz, le comunicase el pasado 3 de septiembre, el mismo día que soplaba las velas de su 42 cumpleaños, que sería el nuevo dirigente provincial.

El trabajo "de hormigas" que poco a poco había ido labrando estos años, la "simpleza y cercanía" que muestra con sus amigos y compañeros, su cariz "tranquilo y dialogante", según quienes lo conocen, su buena sintonía con la juventud del partido y su bagaje tras haber logrado revivir al PP de Alhendín ante la sombra de la corrupción del anterior dirigente, llegando a gobernar por mayoría -dos absolutas en 2011 y 2019 y una simple en 2015- durante las tres últimas legislaturas en su municipio, se encuentran también entre los aspectos que este domingo le hicieron ser designado presidente provincial del PP. Todo ello con la intención de asentar el cargo -y el partido-, después de un año convulso tras la dimisión de Sebastián Pérez el pasado enero, el paso al lado impulsado desde Madrid de Pablo García y los pulsos internos entre las dos alas en las que se divide el partido en la actualidad y que ahora tendrá que intentar cohesionar. Una ardua tarea que ya ha empezado.

Rodríguez ya cuenta con quien será su segundo de abordo, el director-gerente del Consorcio Metropolitano de Transportes, Jorge Saavedra, uno de los hombres cercanos a la consejera de Fomento, Marifrán Carazo, con quien se reunía apenas 24 horas después de su nombramiento, para formar un equipo que permita "devolver la ilusión" a la militancia más disonante con los últimos movimientos del partido y hacer al PP recuperar la fuerza necesaria para "teñir de azul la provincia de Granada".

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