Granada

"En esta maleta hay un millón, mamá cuéntalo"

  • Los pinchazos telefónicos a Quique Pina desvelan una rutina de negocios y operaciones encubiertas en el mundo del fútbol.

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Cuando el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata escuchó declarar a Quique Pina el pasado 2 de febrero que él sólo firmaba lo que le decían y que no tenía ni idea de la operativa de traspasos de jugadores, ya estaban sobre su mesa tres informes de la Policía con transcripciones literales de cientos de conversaciones telefónicas que el dirigente deportivo habría mantenido con socios, colaboradores y personas del mundo del fútbol. En ellas no hay duda de que el investigado sabía de lo que hablaba.

Incluso con sus padres llegó a intercambiar llamadas comprometedoras que confirmaron a la Policía sus sospechas sobre el lugar donde Pina guardaba el dinero: "Tú me decías, en esta maleta hay un millón, yo la maleta la guardaba y luego, mamá cuéntalo". Su padre, en cambio, parece no querer saber ciertos aspectos sobre las visitas de su hijo a la casa familiar de Murcia.

El murciano sigue colaborando con Pozzo en operaciones de jugadores del Watford

10 de diciembre de 2017. Pina dice al presidente del IASA, un club de Uruguay que iba a comprar: "Lo que yo quiero es que el club sea mío, pero que mañana yo pueda decir no, no, aquí no tiene nada que ver Quique Pina, yo pongo a una persona amiga mía (...) el dueño es una sociedad llamada Manolito". Y más tarde, el expresidente del Granada CF pasa a explicarle cómo funciona su estrategia de movimiento de jugadores, mediante la cual pretende que el equipo sudamericano (una vez que sea suyo) se encargue de un fichaje y luego él lo lleva cedido al Cádiz, creando así un préstamo que el club español tendrá que abonar a su propia sociedad deportiva extranjera. Pero por eso era imprescindible que en el equipo andaluz no sospecharan que el IASA era suyo. Y por último pone como ejemplo de esta operativa su reciente pasado al frente del club rojiblanco: "Yo cuando estaba en el Granada, Gino (Pozzo) es dueño de Udinese y de Watford, y entre Udinese, Watford y Granada se hicieron más de cien operaciones. Y, claro, esto puedes tener problemas cuando alguien denuncia, pero mientras que nadie denuncie...".

Las escuchas telefónicas se mantuvieron durante diciembre de 2017 y la primera quincena de enero pasado. En sus informes, la Policía viene a confirmar muchos aspectos de lo que ya llevaba año y medio investigando. En sus conversiones telefónicas, sobre todo con sus personas de negocios más cercanas, Pina parece tratar de no ser demasiado explícito, hablando en ocasiones casi en clave. Pero no siempre conserva esa cautela y explica abiertamente sus negocios o los da a entender. En cualquier caso, las escuchas evidencian esa forma de trabajar habitual mediante testaferros, las comisiones por traspasos de jugadores, sus contactos con inversores croatas, la supuesta compra de voluntades, engaños a futbolistas y hasta las presiones ejercidas para conseguir el cobro de deudas.

De forma directa o indirecta, aparecen nombres de personas muy conocidas y relevantes en el mundo del fútbol, como el presidente del Valencia, el exdirigente del Sevilla, José María del Nido (de quien llega a decir que lo sostiene), el abogado González de Caldas, el entrenador Quique Sánchez Flores y personas de clubes como el Almería, el Valladolid o el Eibar. También demuestra su influencia en el mundo del periodismo, a través de conversaciones con profesionales de la radio y la prensa. Llega incluso a hacer un encargo de un trabajo de autopromoción (quería figurar como buen gestor deportivo en su etapa del Granada CF) a un redactor deportivo de un medio local granadino. Acaba su conversación advirtiéndole de que le corre prisa.

Quique Pina y el italiano Gino Pozzo, principales investigados de la causa por posibles delitos fiscal y de blanqueo de capitales que se instruye en la Audiencia Nacional, habrían roto sus negocios tras la venta del Granada CF a un grupo inversor chino. Era incluso conocido que sus relaciones se habrían deteriorado y tensado hasta el extremo de que el expresidente del club pudo exigirle 20 millones de euros para abandonar el cargo, según llegó a explicar el denunciante de este caso.

Sin embargo, en las conversaciones telefónicas intervenidas por la Policía hace sólo un par de meses, resulta evidente que Pozzo y Pina seguían colaborando en diferentes negocios. De hecho, hay conversaciones directas entre ambos. El pasado 10 de diciembre el italiano llama al dirigente deportivo del Cádiz y le pregunta: "¿Tienes la posibilidad de hacerme un favor con un jugador? Un extracomunitario, un serbio (...) Sólo para aparcar el contrato (...) Como se hacía ahí con el Granada". Pozzo no tiene plaza en su equipo, pero quiere hacer la operación ya, así que busca un acomodo ficticio en otro club y ha pensado en el Cádiz. Pina se lo quita de la cabeza al advertirle de que no tiene el control total, por su enfrentamiento con el presidente del club. "Si no, tarde o temprano, cuando lo tengas que traspasar vendrá el dinero al Cádiz...", le explica el dirigente cadista. Pero le ofrece otra solución, la misma que él tiene previsto comenzar a utilizar con el equipo de Uruguay, aunque a Pozzo le habla como si esa operación ya fuera un hecho y el club es suyo: "Yo lo estoy haciendo perfecto, yo los cedo al Cádiz de Uruguay", dado que él tiene toda la firma deportiva del club español y no encuentra obstáculos, según sus propias palabras.

En otra de sus numerosas conversaciones sobre ese club sudamericano, Pina explica a otro de sus más estrechos colaboradores, David N., encargado de los negocios de Pina con ese club, que el descenso del equipo a segunda división o su futuro deportivo realmente le da igual porque al final el club les vale sólo para "firmar a los negros". Y en ese sentido son numerosas las referencias a un negocio que estaría fraguando de fichaje de futbolistas de Mali, a través de fondos ucranianos y que recalarían en el Cádiz, pero con contrato en Uruguay.

Los negocios de Pina y Pozzo que mantendrían recientemente no se ciñen sólo a esa petición puntual para solucionar el problema de un jugador. En varias conversaciones hablan de traspasos de futbolistas relacionados con clubes españoles. En una llamada de Pina a un representante, aquel le explica que "a parte de tener el Cádiz tengo contrato tres años con Watford y soy el encargado de todas las operaciones que se hacen aquí en España". De todos modos, el resquemor hacia Pozzo es evidente en las conversaciones que mantiene sobré el con terceras personas.

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