Crisis del covid-19

La empresa granadina que ha pasado de la bolsa de plástico a cuidar vidas

  • Granaplast, desde su fábrica en Chauchina, es capaz de fabricar a la semana 200.000 batas de plástico para proteger a sanitarios y profesionales

  • Ya ha recibido pedidos de la Junta y aporta donaciones a residencias de mayores y servicios municipales

Granaplast: La empresa granadina que ha pasado de la bolsa de plástico a cuidar vidas durante la pandemia de coronavirus Granaplast: La empresa granadina que ha pasado de la bolsa de plástico a cuidar vidas durante la pandemia de coronavirus

Granaplast: La empresa granadina que ha pasado de la bolsa de plástico a cuidar vidas durante la pandemia de coronavirus / Jesús Jiménez (Photographerssports)

La empresa granadina Granaplast , ubicada en el Polígono Industrial La Rosa de Chauchina, ha sido una de las que en estas semanas ha hecho de la necesidad virtud y ha ejecutado un giro en su producción para asumir el reto que supone la pandemia del coronavirus. Sufre, como casi todo el tejido empresarial granadino, de las primeras y notorias consecuencias del estado de alarma y el cese de buena parte de la actividad a consecuencia del confinamiento, pero también ofrece un ejemplo de cómo afrontar esta situación.

La empresa, creada en 1985, se dedica a la fabricación de bolsas de plástico y sacos de este mismo material. Su destino es el uso alimentario y también las explotaciones agrícolas, de ahí que en estas duras semanas de confinamiento haya seguido manteniendo la producción. En su planta, además, se fabrican batas de plástico, un producto demandado anteriormente fundamentalmente por el sector cárnico. “Ya las pedían porque son baratísimas y protegen mucho”, explica el dueño y gerente de Granaplast, José García Berrido. El coste, apenas 20 céntimos la unidad.

Tras la llegada del Covid-19 y las sucesivas y alarmantes informaciones sobre la falta de equipos de proteccion, desde Granaplast se planteó incrementar la producción de estas batas desechables y destinarlas a los sanitarios y personal que trabaja en contacto con enfermos. “Hablamos con la Subdelegación [del Gobierno] y han empezado a pedirnos más”, señala García Berrido sobre cómo se fraguó aquel giro. También les llegó la demanda de residencias de mayores, a las que atiende de forma altruista mediante la donación de batas.

La planta está en Chauchina. La planta está en Chauchina.

La planta está en Chauchina. / Jesús Jiménez (Photographerssports)

El producto no cuenta con mangas. Se trabaja ahora en un diseño que sume este elemento. Además de batas, se apuesta por fabricar patucos, polainas y manguitos, todos elementos de protección que contarían con las mismas ventajas que las batas: coste bajo y protección para el personal que lo lleve.

El desarrollo de la bata con mangas implica una mayor manipulación y un coste superior, indica el dueño de Granaplast. Las que se hacen y ya se distribuyen cubren todo el cuerpo a excepción de los brazos. A la Junta se le ha provisto de 80.000 de estos elementos de protección, a las que hay que sumar las donadas a residencias y otras entidades, como ayuntamientos, que las destinan, por ejemplo, al personal de Servicios Sociales, indica García Berrido.

A la vez que se intensifica la producción de estas batas de protección, se mantiene el trabajo en la planta para producir bolsas y productos de plástico destinados a la agricultura. “Hemos parado únicamente en Semana Santa”, destaca el gerente. La fábrica cuenta con una plantilla de 34 empleados que trabajan en turnos de 8 horas diarias las 24 horas. Siete se vieron afectados por un Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE), y ya se ha conseguido recuperar a uno de estos siete.

La producción de estas batas puede llegar a las 200.000 semanales y ya se trabaja en llevar el producto a otras comunidades autónomas. La valenciana ha mostrado su interés en conocer las características del modelo para hacer un pedido.

La de Granaplast es una de las iniciativas recogidas en la primera semana de funcionamiento de la plataforma PLAnd Covid-19, puesta en marcha por la Consejería de Economía, Ciencia, Empresas y Universidad y al que las empresas y entidades con vocación de innovación se han enganchado con el acicate de reorientar su línea de trabajo hacia el control de la enfermedad.

La plataforma “es una herramienta creada por la Agencia Andaluza del Conocimiento (AAC) –dependiente de la Consejería de Economía– para centralizar, recopilar, identificar y analizar posibles tecnologías, capacidades y soluciones innovadoras que den respuesta a las necesidades urgentes originadas por la pandemia en la comunidad”. Se permite unir oferta y demanda. Y esto es lo que, en apenas unas horas de funcionamiento, han publicitado empresas, entidades y grupos de investigación con sede en Granada.

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