Nanotecnología y desinfectante para controlar la plaga de mejillón cebra
Esta especie se extendió a otros embalses andaluces desde Los Bermejales, donde llegó en 2009
De lo más sofisticado a lo más básico. La lucha contra el mejillón cebra, una especie invasora que en Granada se localiza desde 2009 en el embalse de Los Bermejales y que desde aquí se extendió a otros puntos de Andalucía, obliga a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) a utilizar todo tipo de recursos. Los daños que ocasiona la proliferación de esta especie ha obligado a redoblar esfuerzos y a destinar partidas millonarias para controlarla.
Los Bermejales presenta la particularidad de que se trata de un embalse en la que es posible la realización de actividades recreativas. Y, muy posiblemente, esa particularidad sea la causa tanto de la llegada del mejillón cebra a la provincia, y desde aquí a los embalses cordobeses de La Breña II e Iznájar, ya que fue en esta infraestructura granadina el primer punto en el que se localizaron ejemplares de este molusco bivalvo. La especie invasora bien pudo llegar 'a bordo' del casco de laguna embarcación recreativa, o también en su forma larvaria a través cualquier objeto -desde unas botas de agua a una caña de pescar- que estuviera en contacto con aguas contaminadas. Cualquier aparejo que no estuviera convenientemente desinfectado pudo propiciar la expansión de la especie.
Los problemas generados por la proliferación del mejillón cebra no se han cuantificado económicamente, según explican desde la Confederación, que, sin embargo, sí tiene un presupuesto millonario para estudiar el crecimiento del molusco y luchar contra las colonias que ya existen. En 2014 se anunció una inversión de 6 millones de euros a gastar durante dos años dentro del Programa Life Watch. Además, el Plan Hidrológico del Guadalquivir, que se extiende de 2016 a 2021, prevé invertir otros 4,5 millones de euros en "actuaciones específicas", que se desarrollarán con otras Administraciones para eliminar la presencia del bivalvo. Esta financiación también tiene como objetivo acotar la presencia de otras dos especies invasoras en la cuenca, el briozoo y la almeja asiática.
Parte de esa inversión millonaria anunciada por la CHG recaerá en Granada. En Los Bermejales -donde la CHG obliga al confinamiento de las embarcaciones para evitar que los mejillones se propaguen- se instalará próximamente una instalación móvil de desinfección de embarcaciones, que contará con una hidrolimpiadora con un depósito de 200 litros de agua clorada a 60 grados, con la que se limpiará a presión el casco de la embarcación, como el que ya funciona en el embalse cordobés de La Breña, otro de los afectados. Hasta que se ponga en funcionamiento la estación desinfectante de Los Bermejales-algo para lo que no hay fecha- son los propietarios de las embarcaciones los que tienen que asumir la limpieza.
También se recurre a la tecnología más sofisticada para poner coto a una especie especialmente dañina. Su crecimiento en forma de racimos puede atorar conducciones y, además, es un problema para la biodiversidad de las aguas que coloniza. Para controlar su crecimiento, desde la Confederación se hacen prospecciones subacuáticas para revisar las infraestructuras sumergidas en aguas donde vive este molusco.
En el embalse sevillano de Peñaflor se trabaja con una estación de monitorización, con una inversión de 850.000 euros. Se recogen muestras de agua, que, tras filtrarse, permiten extraer partículas de zooplancton. Su estudio es lo que permite determinar si hay larvas de mejillón cebra. Estos estudios servirán para planificar qué momento es el más propicio para aplicar tratamientos al agua.
Y es que algunas de las batallas contra los mejillones invasores se libran en laboratorios. La Confederación colabora desde el pasado mes de diciembre con el Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología, con sede en Portugal, para desarrollar un sistema de detección precoz a través del análisis del ADN ambiental. Estos estudios permitirán detectar la presencia de ejemplares, incluso en su fase larvaria, antes de que invadan el medio. En este proyecto se invertirán 600.000 euros en tres años y se abordará la detección precoz de ejemplares con un modelo de trabajo que se aplicará en toda la cuenca.
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