Gastronomía

El espárrago de Granada, el ingrediente 'secreto' con el que Raúl Campillo ganó el premio Promesa de Alta Cocina

Raúl Campillo y su familia, ya en Granada, tras ganar el XI Premio Promesas de la Alta Cocina de Le Cordon Bleu

Raúl Campillo y su familia, ya en Granada, tras ganar el XI Premio Promesas de la Alta Cocina de Le Cordon Bleu / G. H.

Raúl Campillo, ya en Granada tras dos días de infarto en Madrid, llenos de tensión y nervios ante la final del XI Premio Promesas de la Alta Cocina de Le Cordon Bleu, ha asegurado a Granada Hoy que aún no tiene palabras para expresar el honor que siente tras haber sido vencedor. Este estudiante de hostelería del CFP La Inmaculada de Granada se ha ganado gracias a sus platos el poder continuar sus estudios en esta prestigiosa escuela de alta cocina, oportunidad que anteriores vencedores han sabido aprovechar para destacar en el mundo culinario.

Un triunfo con un ingrediente 'secreto', pero a la vez conocido de primera mano sobre todo por los habitantes del Poniente de Granada: el espárrago. Un cultivo que Campillo, natural de Ventorros de San José, en Loja, usa de forma magistral y lleva como sello de su cocina, con las raíces de la tierra como hilo conductor. Pollo de corral en salsa, pechuga contisée y tartaleta de verduras era la receta a cocinar, y Raúl lo hizo 'al estilo Ventorros'. La modernidad unida a la tradición que gustó, y mucho, a Nacho Manzano, chef con dos estrellas Michelin.

"He podido dormir esta noche sin problema, aunque hay que tener en cuenta que llevaba dos semanas sin poder descansar bien por los nervios. Eso también ha influido", ha asegurado Campillo a este periódico. El reposo del campeón y la tranquilidad que han llegado tras muchas pruebas, mucha tensión, y un viaje de ida y vuelta a Madrid junto a su profesor Fernando Pérez que le abrirá las puertas a seguir formándose el próximo curso. "Estoy en una nube, todavía no me lo creo".

Campillo era recibido este martes al final del día en su piso de la capital de forma sorpresa por sus familiares, que se desplazaron desde el Poniente de Granada para felicitarle, abrazarle y llorar juntos. "Cuando dijeron mi nombre, no sabía como actuar, estaba de los nervios y no me lo creía. Después ya vino el tener que hablar, los actos protocolarios, y la vuelta a casa. Cuando vi a mi familia después de todo no me lo esperaba y ahí lloramos todos juntos y fui consciente de que todo el sufrimiento había merecido la pena".

Raúl Campillo posa en la sede de Le Cordon Bleu junto al premio Raúl Campillo posa en la sede de Le Cordon Bleu junto al premio

Raúl Campillo posa en la sede de Le Cordon Bleu junto al premio / G. H.

El chef promesa de Granada tuvo que volver ayer por la tarde de la capital, puesto que sigue con sus obligaciones de formación en Granada. Esta tarde volverá ponerse el delantal en las cocinas del Restaurante Arriaga, donde realiza sus prácticas, aunque antes ha podido acudir a La Inmaculada y hablar con sus compañeros y profesores sobre la experiencia.

"No he tenido tiempo de contestar todos los mensajes ni llamadas, la verdad. Me habló el alcalde de Loja y el de Ventorros, todos mis amigos, familiares... me ha sido imposible. A mi madre todas las vecinas del pueblo la han llamado para felicitarla, es increíble", ha destacado.

Aunque, si hay algo que está deseando es volver a Loja y a Ventorros de San José, el lugar en el que ha crecido y en el que le surgió la chispa de la cocina, gracias a su madre y a su abuela. "La cocina es mi mundo, donde estoy cómodo", le decía a los compañeros de Efe tras recibir el galardón. A buen seguro será recibido con todos los honores este domingo, cuando acuda a su pueblo, como la futura estrella de la cocina en la que ya se ha convertido.

Una gran final con el espárrago como protagonista

Durante las dos semanas previas a la celebración de la final, Campillo ha practicado "bastantes veces" el plato que le ha llevado a lo más alto de este certamen culinario, el pollo de corral en salsa, pechuga contisée y tartaleta de verduras, con su toquie personal que le ha hecho triunfar. "Estoy harto de pollo", bromeaba ya sin la presión de tener que presentar su plato ante un jurado.

Campillo fue el octavo de los diez participantes en presentar su plato, y lo hizo tras cuatro horas de cocinado en la sede de Le Cordon Bleu Madrid. Comenzó a preparar su plato a las 9:10 horas de la mañana, mientras que otros finalistas empezaban y terminaban antes, al tratarse de un servicio escalonado. Después, llevó su creación ante los jueces, lo presentó, y estos lo cataron ya sin la presencia de Campillo.

"Cuando me llamaron a presentarlo, les conté que productos había utilizado, y les hable del espárrago de mi pueblo, como quería que estuvieran presentes mis raíces. Entonces vi que Nacho Manzano sonreía, parecía que ese corazón que puse en el plato les llegó", ha comentado Campillo.

Precisamente fue Nacho Manzano, con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol en Casa Marcial (Asturias), quien le entregaba el premio a Raúl Campillo una hora después. Un galardón que le dará la oportunidad de cursar el año que viene en la capital de España y seguir su formación.

"Todavía no he pensado nada de cara al año que viene, pero si tengo claro que iré a Madrid como dice la canción de El Barrio, sin remordimientos. Aunque antes toca acabar las prácticas y ya después centrarse en Le Cordon Bleu", ha valorado.

Raúl cree que será "un cambio radical" en su vida. "Va a ser un antes y después porque la beca de estudios en Le Cordon Bleu me va a aportar mucha disciplina en la cocina", ha asegurado, un premio por el trabajo bien hecho y la pasión por los fogones nacido en Ventorros y que ahora es reconocido a nivel nacional.

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