Granada

Sebastián Pérez sopesa abandonar el Ayuntamiento para centrarse en el PP

  • El presidente provincial de los populares ha trasladado ya al alcalde su intención de dejar de ser concejal · Su elección como senador le obliga a cesar como consejero delegado de Emasagra

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Sebastián Pérez, presidente provincial del PP de Granada, primer teniente de alcalde, concejal de Presidencia de la capital y senador electo, ultima su estrategia política de largo alcance que marcaría la agenda de su partido hasta 2011.

Aunque elogiados en extremo por los populares, los resultados en la elecciones generales y autonómicas del 9-M en la provincia no cumplieron el objetivo final trazado por la dirección del PP: ganar al PSOE, en votos y en número de diputados, tanto en el Congreso, como el Parlamento andaluz.

Y ello, pese a que el PP de Granada no desactivó la maquinaria electoral que encendió en las elecciones municipales del año pasado, en las que consiguió los mejores registros en la capital, con 16 concejales, y las alcaldías de Motril y Guadix. Pero en aquellos comicios, también elogiados por los propios populares, tampoco lograron el objetivo marcado: ganar en votos, alcaldías y concejales al PSOE. La clara intención de victoria municipal del PP pretendía, además, alcanzar un reto inédito para la organización conservadora de Granada: gobernar la Diputación. Prueba de la confianza con la que afrontaron aquel desafío fue la sorprendente campaña de Sebastián Pérez como candidato a la Presidencia de la institución provincial, pese a que la Diputación es un órgano de elección indirecta.

Sin haber cumplido el objetivo de presidir la Diputación, su continuidad en el Ayuntamiento de la capital como concejal de Presidencia no le es preciso, en un gobierno municipal con amplia mayoría absoluta en la que sus componentes ya parecen más rodados y con sus parcelas definidas. Pero su elección como senador fue definitiva. La Ley de incompatibilidades le impide compaginar el acta en la Cámara baja con el desempeño de cargos en empresas, como Emasagra, en la que es consejero-delegado, su principal ocupación municipal y desde la que ejerce el poder, dado el elevado presupuesto que maneja.

Vaciado de contenido, sin Emasagra, su labor en el Ayuntamiento -es el concejal más antiguo, de camino de completar dos décadas-, el partido requiere su máxima atención. Pese al esfuerzo empleado, los resultados en las urnas han vuelto a reflejar que aún está lejos la posibilidad de que el PP se convierta en la primera fuerza política de la provincia, sin desmerecer la subida registrada. Pero el objetivo que él mismo marcó y que la dirección regional le exige, es elevado.

Sebastián Pérez ya ha planteado a algunos de sus colaboradores su intención de dejar el Ayuntamiento para dedicarse en exclusiva a la Presidencia del PP y a su labor como senador.

Incluso, algunas fuentes internas han confirmado que ha trasladado al alcalde su deseo de que su puesto en el gobierno municipal lo ocupe José María Guadalupe, uno de sus más estrechos colaboradores en el Ayuntamiento, quien asumiría el área de Presidencia y su puesto en Emasagra. Guadalupe, que en el puesto décimo sexto fue el último concejal popular, con el que superaba ampliamente la mayoría absoluta, gestiona actualmente las áreas de Patrimonio y Contratación.

Sebastián Pérez volvería a presentarse a la reelección como presidente provincial en el congreso obligatorio que habrá de celebrarse tras el cónclave nacional fijado para junio.

Será entonces cuando inicie su carrera a la Alcaldía de Granada, toda vez que Torres Hurtado ha decidido que este mandato serán sus últimos cuatro años de actividad pública en primera fila.

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