Agricultura "Así no puedo seguir": la tractorada de Granada vista desde dentro

  • Granada Hoy se sube a uno de los 747 tractores que colapsaron la capital en protesta por la crisis del sector

  • El apoyo de los ciudadanos y la masiva respuesta emocionan a los agricultores

Paulinillo Moreno, agricultor de Escúzar, conduce su tractor en la Avenida Joaquina Eguaras de la capital junto al de su compañero Alberto Paulinillo Moreno, agricultor de Escúzar, conduce su tractor en la Avenida Joaquina Eguaras de la capital junto al de su compañero Alberto

Paulinillo Moreno, agricultor de Escúzar, conduce su tractor en la Avenida Joaquina Eguaras de la capital junto al de su compañero Alberto / J. J. Medina

Paulinillo ya peina 29 años pero siempre será el pequeño, ya que su padre es, por jerarquía, Paulino. De la tercera generación de olivareros de su familia, acaba de gastarse más de 100.000 euros en un nuevo tractor para su explotación, en la que cuenta con cuatro trabajadores. Su New Holland avanza como puede por el planísimo asfalto de la A-385, la carretera entre La Malahá y Santa Fe, donde los coches pueden ir a 90 kilómetros por hora, pero los tractores no son capaces de superar los 20 sin dar un tironazo.

Su tractor es el primero en llegar al punto de encuentro de la ruta 2, una de las cinco que recorrieron la provincia hasta llegar a la capital. Más de medio centenar de estos paquidermos con ruedas dentadas recogen a los veinte que les esperan a la entrada de Santa Fe, y desde ahí, se incorporan a la A-92. "Llevo desde las siete montado en el tractor", comenta Paulino Dionisio Moreno, cuyo diminutivo y, nombre de empresa, figura en la pala y en los cabeceros traseros de los dos vehículos que aportó a la protesta.

"No sé cómo lo voy a hacer porque como de esto y si no hay una solución, como sigamos así, yo no puedo seguir", narra con tono seguro, potente, y en el fondo, desesperado. "Hay que estar en el papel, vivirlo en tus carnes, y estar al frente de una empresa que día tras día ves que va más para atrás. Cuando nadie venía al campo yo emprendí. Tengo que mantener unos sueldos, una maquinaria, y no me da el perímetro, es que no me da. Venga horas y venga horas. Me gusta la tierra, el campo, pero hasta cierto punto", cuenta mientras la ciudad se acerca e intenta que un familiar que trabaja en las obras de la Segunda Circunvalación le salude.

Llegada de la ruta del Temple hasta Santa Fe Llegada de la ruta del Temple hasta Santa Fe

Llegada de la ruta del Temple hasta Santa Fe / J. J. Medina

Los cláxones no paran de sonar en todo el camino. Tanto los de los tractores como los de los conductores, que cuando les adelantan no tienen la menor duda en responderles como apoyo. Es abrumador. En Santa Fe, los vecinos se asoman al paso subterráneo de la A-92 y aplauden a los manifestantes, conscientes todos de que si el campo se muere, nos morimos todos. No es cuestión de banderas. Ni la de España ni las de Templeoliva, la cooperativa a la que pertenecen la mayoría de los agricultores llegados del Poniente: Jayena, Ventas del Rey, Fornes, Agrón, Cacín, Castillo de Tajarja, Ventas de Huelma, Escúzar...

El tractor avanza como puede, a tirones, con la pala bajada sosteniendo un mensaje: "Si el campo no produce, la ciudad no come". Tirones, a veces parece que entra sin querer la reductora. Al menos tiene dos cómodas plazas, "y eso es raro", añade Paulinillo. Dentro suena fuerte el motor, pero no lo suficiente como para que no se escuche con nitidez la música de Canal Fiesta Radio.

Una vez pasada la salida de Bobadilla, con la caravana tractora ocupando ya los dos carriles de la autovía, empieza a emocionarse y cambia a Canal Sur, donde irrumpe la voz de Jesús Vigorra. "La estamos liando. Tenía que paralizarse toda Granada", cuenta como el futbolista que está a segundos de ganar un título. La emoción cambia a euforia cuando al tomar la rotonda de la Avenida de Andalucía-Carretera de Málaga, observa la magnitud de la cola que trae tras él. Porque todo siguen a Paulinillo y su tractor, que no es amarillo sino azul.

La pala del tractor de Paulinillo Moreno, levantada ya en Granada capital La pala del tractor de Paulinillo Moreno, levantada ya en Granada capital

La pala del tractor de Paulinillo Moreno, levantada ya en Granada capital / J. J. Medina

Joaquina Eguaras se llena de autobuses, donde agricultores y familiares de ellos conforman un reguero humano que casi ni en la feria, que es donde aparcaban. Tras una hora de camino en lo que normalmente se tardan 10 minutos, los tractores del Temple se paran en la larga fila que colapsaba la avenida. Es el momento de bajarse, asomarse y mirar a los dos lados y contemplar que la protesta por la defensa del campo, por tener dignidad y precios para vivir en condiciones. En las palas se leen mensajes como "Sánchez, a ver si Iglesias te ilumina que el campo está en ruina", "mis olivos se comen tu CO2", o "precios justos para el campo".

"¿700?", preguntan incrédulos algunos de los agricultores mientras esperaban a que empezara la manifestación. Luego ríen. "Se va a montar", añade uno. "Mi cuñada va en un bus y dice que están por el puente de la Seat todavía", cuenta otro mientras cuelga el teléfono. En ese momento Paulinillo se acuerda y le pregunta a Alberto, el encargado de su empresa, si se ha traído comida. "Sí", le dice por gestos a través de la ventana. Poco más y también les hace falta la cena.

Paulinillo y los suyos salieron de Granada por Recogidas y Neptuno sobre las cinco de la tarde. Llevaban ocho horas subidos a su tractor por la capital, enseñando a la ciudad que sin el campo no hay futuro alguno. Y es que "lo principal es la tierra".

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