Granada

El algoritmo de la vida

  • Las III Jornadas de Bioinformática divulgan entre los universitarios una disciplina en pleno crecimiento y que cuenta con notables casos de éxito entre los egresados de la UGR

Jornadas de Bioinformática en Ciencias. Jornadas de Bioinformática en Ciencias.

Jornadas de Bioinformática en Ciencias. / Álex Cámara

El pasado 13 de febrero, el Senado acogió una ponencia sobre genómica. La iniciativa, surgida del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, contó –como es habitual– con ponentes de reconocido prestigio y se abordó la importancia de tratamientos clínicos de gran precisión, adaptados a las necesidades de cada paciente, gracias a los estudios genómicos. En los genes está toda la información. El procesamiento de estos datos daría a luz políticas preventivas, propiciaría una nueva generación de medicamentos, abarcaría nuevos tratamientos para las enfermedades raras y permitiría desarrollar nuevas tecnologías que, de forma individualizada, dieran soluciones médicas a problemas de salud incluso antes de que se manifestaran. Paliarían el dolor. Facilitarían la vida de los enfermos. Daría nuevas esperanzas a las familias. En ese marco –con esas expectativas– en el debate sobre genómica, una y otra vez los expertos de reconocido prestigio hablaron alto y claro de la necesidad de bioinformáticos.

Expertos señalaron en el Senado la necesidad de bioinformáticos para desarrollar la medicina genómica

Un día después de esta ponencia en el Senado, la Facultad de Ciencias acogió la primera de las dos sesiones de las III Jornadas de Bioinformática, iniciativa de un grupo de profesores de la Universidad de Granada que defienden, como los ponentes del Senado, la necesidad de formar bioinformáticos. Y además, afirman que la UGR tiene mimbres para desarrollar en el futuro planes de estudio que alumbren profesionales de una de las titulaciones con más futuro. En España sólo hay dos grados en Bioinformática y las empresas necesitan cubrir este perfil.

“Hemos dado clases en grados de Química, Biología... y les intentamos explicar lo importante que es adquirir competencias en Informática”, explica el presidente del comité organizador de las Jornadas y profesor del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, Jesús Alcalá.

El origen de la necesidad de bioinformáticos está en la gran cantidad de datos que pueden extraerse

En el origen de la necesidad de bioinformáticos está la gran cantidad de datos que la ciencia ha sido capaz de extraer de todos los elementos que componen la vida. Y en la base de las jornadas tender un puente para avanzar entre dos ramas de la ciencia. Mientras unos reconocen que no saben qué se puede llegar a hacer, otros asumen que desconocen qué pueden llegar a pedir. “Esa es la barrera que queremos cruzar”, explica Alcalá.

¿Y por qué? Carlos Cano, profesor del mismo departamento y también organizador del encuentro, apunta a que “todos los grupos” de investigación sobre temas clínicos “acaban incorporando un bioinformático”. Algunos centros hospitalarios ya cuentan con convocatorias específicas. Su función, extraer datos y ayudar en su interpretación para la toma de decisiones y diseñar bancos en los que el cruce de esa información dé resultados. Su relevancia es cada vez mayor, hasta el punto de que estos profesores plantean que “todo proyecto debería estar liderado por un informático”.

La amplísima capacidad de la bioinformática de encajar en cualquier campo de investigación sorprende. Se ha empleado en bancos de genomas, y también en mapas sobre el avance de la desertificación en Almería. En farmacéuticas y en agricultura, en la lucha contra el cáncer y en terapias génicas. “Se ha avanzado muchísimo, pero el problema es analizar toda esa información”, señala Cano sobre el reto que asume la informática al cruzar ese puente. 

Javier López, Carlos Cano y Fernando García. Javier López, Carlos Cano y Fernando García.

Javier López, Carlos Cano y Fernando García. / Álex Cámara

El hecho de que Granada haya sumado ya tres ediciones de estas jornadas y ya se esté planteando la cuarta parte de la inquietud de un grupo de docentes del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Así, forman parte del comité organizador Rafael Alcalá, Alberto Fernández, Waldo Fajardo, Coral del Val, Francisco Javier Castellano y Elena Ruiz, además de Jesús Alcalá y Carlos Cano.

El evento contó con la presencia de ponentes con una amplia relevancia internacional, también se dio orientación profesional y empresarial y se mostraron casos de éxito e incluso hubo talleres. Y, como apunte a tener en cuenta, algunos de los profesionales se formaron precisamente en la Universidad de Granada, lo que demuestra la capacidad de la institución académica.

Uno de los ponentes fue Javier López, investigador de Genomics England, donde trabaja como bioinformático desde 2016. Genomics England concluyó en diciembre la caracterización del genoma de 100.000 personas. De la información que se ha extraído en este proceso se ha obtenido información valiosísima. Cuantos más datos se almacenan en estos bancos, más efectividad se puede alcanzar en la lucha contra la enfermedad, en cualquier estadio en el que se encuentre, desde antes incluso de que se manifieste. “Se pueden lograr tratamientos específicos”, explica López. Una vía de trabajo es la que se realiza con enfermedades raras. Con estas grandes bases de datos, será más fácil dar con el diagnóstico correcto y evitar lo que se denomina la “odisea en el diagnóstico”. Para la Federación Española de Enfermedades Raras, éstas afectan a menos de cinco personas de cada 10.000 habitantes. Esa escasa prevalencia hace difícil incluso detectarlas. Otra de las vías de trabajo es el cáncer, en el que factores ambientales y también la herencia genética pueden dar con claves para su cura. “Se trata de dar una ventaja muy grande para la medicina preventiva”, indica.Sin embargo, el hecho mismo de que la bioinformática esté en pañales hace que en ocasiones sea “difícil” el entendimiento entre los clínicos y los informáticos. “Los puntos de vista son muy diferentes”. De ahí la necesidad de crear profesionales específicos, capaces que capear con los dos mundos. Desde su experiencia, reconoce que hay quien ve el proceso de extracción de datos como “una caja negra”.

Fernando García es el responsable del equipo de bioinformáticos de la empresa farmacéutica Roche, con sede en Suiza. También estudió Informática en la UGR. García defiende que la necesidad de “perfiles flexibles”, ya que el propio campo “se está formando”. Asegura que la biomedicina requiere de bioinformáticos “y cada vez más”. El desarrollo de medicamentos dependerá cada vez más de los equipos informáticos, alega. Otros procesos, directamente, se automatizarán. “La bioinformática va a crecer y habrá nuevos retos”.

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