Crisis del Covid-19

Un "sí quiero" interruptus: la crisis del coronavirus en Granada detiene una boda en Santa Fe

  • Agentes de la Policía Local y la Guardia Civil avisaron de que a medianoche debía cesar la celebración, que había empezado a las nueve

  • Al enlace había invitadas cerca de 400 personas, aunque finalmente sólo acudieron 140 por el miedo a la enfermedad

Una pareja de la Guardia Civil en las proximidades de Santa Fe Una pareja de la Guardia Civil en las proximidades de Santa Fe

Una pareja de la Guardia Civil en las proximidades de Santa Fe / J. J. M.

No ha de ser agradable casarse y que en mitad de la celebración aparezca la Policía Local y la Guardia Civil para detenerla. Demasiado lío debería haber montado, pero no fue eso lo que pasó ayer en Santa Fe, cuando agentes de ambos cuerpos tuvieron que acudir a la celebración de un matrimonio para dar la mala noticia de que la fiesta tenía que concluir. Todo por el dichoso coronavirus.

Los cerca de 140 invitados al enlace, que tuvo lugar en un salón de celebraciones de Santa Fe, en el Área Metropolitana de Granada, tuvieron que terminar la fiesta antes de tiempo ya que a medianoche del sábado entraba en vigor el Real Decreto de estado de alarma que restringe las reuniones y movimientos de personas en todo el territorio nacional. Y en esas circunstancias, la boda no podía terminar de celebrarse.

El matrimonio se empezó a celebrar a las nueve de la noche del sábado y los agentes, tanto de la Policía Local de Santa Fe como de la Guardia Civil, acudieron al lugar de la celebración para informar a los contrayentes y a sus invitados de que, con la puesta en marcha del estado de alarma, la fiesta no podía demorarse más allá de la medianoche, cuentan fuentes oficiales.

A pesar de que al principio cayó como un jarro de agua fría entre los asistentes, y de que hubo algunas reticencias, finalmente todos entendieron la necesidad de dejar la fiesta para otro momento y confinarse en casa para evitar posibles contagios.

En la boda finalmente hubo 140 invitados, aunque inicialmente había previstos unos 400, según cuentan las mismas fuentes. "Algunos fueron más responsables y decidieron no acudir", indican. No estaba el horno para bollos. Ni para vasos.

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