Los corrimientos de tierra amenazan las casas cueva del Sacromonte y San Miguel
Una de ellas quedó totalmente sepultada y la joven que la habitaba la abandonó de inmediato · El resto de las casas cueva del barrio sufren las consecuencias de las lluvias de los últimos meses
No es cuestión de dramatizar pero sí de ser precavidos ante la evidencia. Las lluvia que lleva cayendo desde hace meses no sólo está haciendo mella en la comarca de Guadix, donde los derrumbes de casas cuevas son noticia cada día, aquí, en la capital, en el Cerro de San Miguel y el Sacromonte está ocurriendo lo mismo.
La ladera, poblada de cuevas con más y con menos estabilidad, se encuentra en su situación complicada al amparo de sus moradores. De las administraciones y sus planes nadie sabe nada. El caso es que, al menos, los corrimientos de tierras que llegan desde la parte superior del monte y caen hacia abajo han sepultado una de las viviendas en las que residía una joven y ha causado daños en algunas de las restantes.
Esta situación ya fue advertida por un estudio geotécnico del anterior Plan Albaicín, que vanía a decir que "en la zona existe una falta de idoneidad del terreno". Apuntaba que las cuevas de carácter rural se encuentran excavadas en "un espacio de alto riesgo o inestable" y que estos parajes se encuentran "en un proceso que tienden naturalmente a su deterioro por ser una zona inestable. Las construcciones son vulnerables, hay ausencia de mantenimiento, y falta de servicios urbanísticos y de medidas de control de aguas pluviales". Factores que concluían que ninguna de las 144 cuevas registradas se podía considerar completamente segura.
Los vecinos, de todos modos, apuntan que "los derrumbes de cuevas y la erosión del terreno no es algo nuevo. El año pasado ya se cayeron otras viviendas", comentan. El problema es que la continuidad de las lluvias está reblandeciendo el terreno más de la cuenta y esto no juega a favor de los residentes en las cuevas de la zona.
Al margen de cómo solventen los vecinos su situación, los cerros de San Miguel y el Sacromonte siguen a la deriva en lo que a las administraciones se refiere. La zona no entra en los planes de nadie, ni siquiera para solventar problemas básicos como la limpieza de la zona, el servicio de correo para los vecinos que tienen vivienda propia en la parte alta de la ladera o cuestiones relacionadas con el abastecimiento de agua.
Ni la recuperación natural de la zona con senderos y veredas gracias a fondos europeos, ni planes de limpieza que retiren los focos de basura que existen en la zona, ni vigilancia que controle las peleas de gallos y de perros que se realicen en parte de la ladera, ni plan excelencia para rehabilitar ni potenciar la zona. El monte sigue tal y como estaba.
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